liberalismo

Ricardo López Murphy, político y economista argentino, presidente de la Relial. LA PRENSA/L. ÁLVAREZ

Liberalismo es convivir en medio de diferencias

El político argentino Ricardo López Murphy nos cuenta en esta entrevista sus conceptos de liberalismo.

El mejor ejemplo de una persona que combina la política y la economía con total armonía es Ricardo López Murphy, presidente de la Red Liberal de América Latina (Relial), economista, exministro de Economía y dos veces aspirante a la Presidencia de Argentina.

López Murphy estuvo en el país esta semana, invitado por la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), para ofrecer una conferencia denominada: “Políticas Públicas en América Latina: Importancia para el desarrollo económico”.

Aunque López no habla de Nicaragua en esta entrevista, muchos de los cuestionamientos que hace al Gobierno de la ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, encajan con las críticas que se hacen al Gobierno de Nicaragua.

Sin embargo, en otros temas Nicaragua está a una distancia astronómica de Argentina, como es la confianza en su poder electoral.

Como presidente de la Red Liberal de América Latina ¿qué es el liberalismo para usted?
El liberalismo es la división de poderes, es la libertad de prensa, es la tolerancia a la disidencia, es la alternancia en el Gobierno, es la independencia judicial, es convivir en las diferencias.

¿En qué cree un político liberal?

Yo creo en la pluralidad de opiniones, en la pluralidad de gustos y en convivir en las diferencias, esa es la idea de las libertades.

¿Considera que el liberalismo sigue vigente en América Latina y en el mundo entero?
La idea de un gobierno pluralista, de una economía de mercado abierta, me parece que siguen teniendo una enorme vigencia en América Latina y en el mundo. Obviamente que frente al modelo de las libertades se enfrenta el modelo teocrático de países que no toleran las diferencias religiosas o los países autoritarios que no permiten las diferencias políticas.

¿Cree que los cuestionamientos a los Gobiernos de izquierda están siendo aprovechados por la derecha para decir que la izquierda es corrupta?
Lo que ocurre hoy es que las redes sociales, la comunicación, la información es mucho mayor a la que existía antes. Lo que antes no se sabía, ahora se sabe. Entonces el factor decisivo es que hoy la gente sabe y conoce las experiencias y los hechos están a la vista de todos. O sea, no es que ocurren y usted los puede ocultar, no hay opacidad, hoy hay transparencia.

Pero se señalan las creencias ideologías de un Gobierno a la par de sus errores.
Es que me parece que sería muy triste que el debate entre las distintas posiciones ideológicas sería que unos son corruptos y otros no.

¿Qué sistema político ideológico se presta más para la corrupción?
Yo diría que el riesgo de corrupción lo tienen todos los gobierno, liberales o no.

¿Cómo puntualizaría las diferencias entre el liberalismo versus la izquierda?
En un régimen de libertades el control es que la prensa y las redes sociales son muy fuertes. En un régimen de menos libertades hay lugares donde ni funciona el internet. Entonces, si usted no tiene acceso a internet y no tiene acceso a otras opiniones, es más fácil ser corrupto.

¿Sigue siendo una opción viable la izquierda en América Latina?
Es difícil precisar estas cosas. Si usted me dijera que la izquierda es Ricardo Lagos, el expresidente de Chile o Tabaré Vázquez (expresidente de Uruguay), yo le diría que perfectamente (es viable). Si usted me dijera que la izquierda es el modelo venezolano, yo diría que ese no es viable, porque me parece que ese modelo ha colapsado. El caso de Uruguay y de Chile son distintos, yo no generalizaría, hay cosas que son inviables. Si usted me dice Zimbabwe ¿usted eligiría ir a Zimbabwe? Yo creo que nadie, eso fue una catástrofe; al igual que Corea del Norte y Venezuela. Si usted me dice: el régimen social demócrata de Francia, para mí es un régimen viable, lo que pasa es que no lo usan como ejemplo.

¿Cree que la política y la economía van de la mano?
En todos los países del mundo. No hay política que sea sustentable si no está sólida y robusta; y no hay economía robusta y sólida si es un caos político. Ambas cosas son complementarias.

¿Cómo incide la política en los temas económicos?
En todas las sociedades la economía tiene gran influencia, sean países desarrollados, sean países en desarrollo. Mi país no es diferente al resto: los problemas económicos y sociales en general dominan la agenda y hacen parte de la vida cotidiana. Yo diría que gran parte de los cambios han estado concentrados en la resolución de los dilemas económicos que teníamos, tanto en lo que hace el sector externo, la reorganización del financiamiento público, la orientación al mercado internacional, todo eso está centrado en la cuestión económica y social.

EL PEOR ERROR DEL KIRCHNERISMO

¿Cuál fue el peor error que cometió en economía la expresidenta Cristina Fernández?
El peor error fue la idea de buscar un modelo autocrático, aislado del mundo, y hacerlo sin la idea de una rectitud fiscal, es decir, la idea de que podíamos desconocer los límites presupuestarios, recurrir a la inflación. Me parece que ese fue el error en el medio de un creciente aislamiento. Ese fue el error decisivo.

¿Qué países de América Latina están cometiendo el mismo error?
Yo creo que eso le ocurrió en Venezuela y en Brasil, aunque con distintos grados, porque la experiencia venezolana fue la más terrible. La nuestra y la brasileña fue menos grave, menos extrema.

¿Qué lección económica dejó la experiencia argentina, después del gobierno de Fernández?
Yo creo que la experiencia es una herencia muy costosa; de descapitalización, de crisis energética, de crisis de financiamiento, de desaprovechamiento de nuestros recursos. Me parece que los hechos están a la vista. Para dar un caso: Argentina era un exportador de carne formidable y casi desapareció. Hay países más chicos y mucho más pobres en recursos que nos han desbordado y eso es producto de malas políticas y yo creo que la clave es cambiar eso, y espero yo que estemos cambiando.

Con el gobierno de Cristina Fernández se desvirtuó la importancia de la transparencia de las estadísticas. ¿Qué opina al respecto, qué se debe mejorar?
Bueno, una de las revoluciones que están ocurriendo es la revolución de las estadísticas, hemos empezado a decir la verdad, eso es un cambio dramático. Imagínese que si usted miraba todos los manuales internacionales, al lado de Argentina había un asterisco que decía: “Las estadísticas no son confiables”. Esa era una vergüenza. Ese fue un error que no tiene nombre. Cuando los países comienzan a tergiversar las estadísticas, es una tragedia. Eso es quizá un daño gratuito que se hizo ese Gobierno a sí mismo. Yo nunca pude entender por qué hacían eso.

SU PASO POR LA POLÍTICA

¿Cómo se autovalora como político?
A ver, soy un hombre que tiene 65 años. Soy, si usted quiere, un viejo profesor de Economía que ha tenido un rol en la dirigencia cívica, que ha actuado mucho en los debates económicos, de seguridad, inteligencia, de defensa, de política exterior y defiendo mis ideas.

¿Por qué no fue presidente de Argentina?
Porque perdí las elecciones.

¿Pero hubo alguna circunstancia que influyera mucho para que perdiera?
No, perdí las elecciones, en esto no hay que ser mal perdedor, probablemente hubo cosas como una campaña sucia, hubo muchas cosas, pero usted tiene que lograr sobreponerse a eso. Probablemente era mejor candidato, tenía un mejor programa de Gobierno, pero bueno, cuando usted compite está en las posibilidades que sea derrotado y la clave de las sociedades, que se basan en la libertad, es que es crucial que los que son derrotados acepten el resultado y yo nunca negué los resultados.

¿Confía usted en el poder electoral de su país?
Bueno, eso es lo que si uno tuviera que ser justo con Cristina (Fernández), es que fuimos a esta última elección, y fue una elección muy polarizada, pero si algo podemos reconocer los argentinos es que la elección fue libre.

¿Cuáles fueron las circunstancias?
Esta última elección fue muy polarizada. Fue muy dura, pero la elección se hizo prácticamente sin que hubiera violencia, hubo algún hecho, pero la aceptación del modelo democrático es un activo que tienen los argentinos. Es decir, una elección muy polarizada. Ganó la oposición y se reconoció los resultados.

 

MÁS SOBRE LÓPEZ MURPHY

Ricardo López Murphy es licenciado en Economía en la Universidad La Plata (Buenos Aires–Argentina). Fue jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) durante la década del 90. Fue ministro de Defensa de su país desde diciembre de 1999 hasta marzo de 2001. Fue ministro de Economía e Infraestructura de la República Argentina en marzo del 2001. En 2003 fue candidato presidencial; en 2005 candidato a senador nacional por la Provincia de Bueno Aires y en 2007 de nuevo fue candidato a presidente.

Política Liberalismo Murphy archivo

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COMENTARIOS

  1. Altura Politica
    Hace 10 años

    Que personalidad y estilo del señor político argentino, sereno, con argumentación solida, un lenguaje pragmático.Un profesionalismo admirable sin polarización, todo un señor de la diplomacia y la política en vivo.Nicaragua debe de aprender de la experiencias políticas y capacidades de estos políticos con estatura y prestigio.El periodista una falta de capacidad de hacer entrevista para la personalidad de este señor.

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