El Barcelona dispondrá mañana de la primera oportunidad para ganar la Liga, si firma una victoria y sus dos rivales (Atlético de Madrid y Real Madrid) pierden sus partidos, aunque el aliciente en el Camp Nou también se centrará en la revancha que buscarán los azulgrana contra el Espanyol, en el cuarto encuentro este curso.
La polémica ha envuelto los anteriores derbis barceloneses, y aunque uno de sus protagonistas, el portero Pau López, ha insistido en que todo está olvidado, después de que pisase deliberadamente el tobillo de Messi, la tensión entre ambos conjuntos simplemente ha hibernado unos meses, a la espera de que vuelva a desatarse en el Camp Nou.
Durante toda la semana, además de destacar el objetivo liguero que persigue el Barcelona en los dos partidos que le quedan (Espanyol y Granada), un exespañolista como Raúl Tamudo ha tenido un protagonismo mayúsculo, al haber aparecido en numerosos medios rememorando el gol que hace unos años apartaba definitivamente al Barsa de la Liga, a falta de un partido.
Al margen de esta insistencia con el tanto del excapitán españolista, que motivó una explosión de alegría en la afición del Espanyol, contrariamente a lo que aconteció en la del Barsa, el nuevo derbi se presenta con el mismo objetivo en ambas escuadras: en el Barsa, firmar una victoria que le acerque al título, o que se lo conceda directamente, y en el Espanyol, obtener un punto con el que rubricar la permanencia y evitar que el máximo rival gane la Liga.
Los últimos derbis -tres esta temporada: uno de Liga y dos de Copa- auguran que el choque de mañana va a ser caliente desde el primer minuto, especialmente por viejas cuentas pendientes que existen, algunas de las cuales del meta españolista, que en su última visita al Camp Nou, además de la agresión a Messi, mantuvo diversos pulsos con jugadores azulgrana.
TENSIÓN
Tensa fue la última visita del Espanyol al Camp Nou, en la que Diop acabó expulsado por insultar a Suárez, mientras que el uruguayo, ya en el túnel de vestuarios, donde hubo más que empujones, gritó un “sos un desecho” que el árbitro anotó y por el que le cayeron dos partidos de sanción.