Marta Díaz. LA PRENSA/JORGE TORRES

Marta Díaz. LA PRENSA/JORGE TORRES

A salvar la tierra desde la escuela, padres, niños y comunidad

La escuela es el lugar donde se promueven y practican valores, hábitos y normas, es el espacio donde a los niños desde el nivel preescolar hasta la primaria se les inculca el amor por la naturaleza y a la tierra.

La escuela es el lugar donde se promueven y practican valores, hábitos y normas, es el espacio donde a los niños desde el nivel preescolar hasta la primaria se les inculca el amor por la naturaleza y a la tierra.

En la escuela se les motiva a cuidar el ambiente, a no cortar los árboles y plantas que le son tan necesarios para vivir.

En la escuela como parte de los contenidos relacionados con el medio ambiente a los niños más pequeños se les orienta llevar a la escuela una plantita y sembrarla. Cuidarla durante un año.

A los niños más grandecitos se les enseña a cuidar el medio ambiente a través del cultivo de hortalizas, el cuido de árboles frutales siendo estas las únicas plantas que tiene a su alrededor porque su comunidad se ha convertido en un desierto.

Es triste escuchar a niños de las comunidades rurales que narran la forma como su ambiente se está destruyendo producto de la irresponsabilidad de gente que solo busca perjudicar para su beneficio propio.

Los niños narran en sus historias como algunos ríos que eran caudaloso ahora son pequeños charcos y como los animales paden sed y algunos se mueren, cuentan como sufren de calor al no tener árboles que den sombra y refresquen el ambiente.

Con gran asombro ven a los adultos cortar los árboles indiscriminadamente dejando el suelo reseco sin esperanzas de recuperar todo lo que se ha perdido, a la vista y paciencia de las autoridades encargadas de aplicar la ley a quienes están destruyendo el hábitat natural de muchas especies que están amenazadas a desaparecer.

Es hora de pensar que haremos por salvar la tierra, una tierra que está agonizando, pidiendo a gritos que no la destruya la furia del hombre por enriquecerse, el deseo de tener más y más ingresos sin que haya quien les ponga un alto.

La situación es crítica y lo es más aún si callamos ante tanto desastre que el hombre provoca. Es hora de poner un alto, de pensar que pronto estaremos muriendo de sed como los animales por destruir todo lo que Dios nos ha regalado.

Cultura Ecos e instantes tierra archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí