José Luis Velásquez Pereira

Comandante Ts’ao y los cambios preelectorales

A propósito de los movimientos de personal en algunas instituciones del Estado, previo al supuesto inicio de la contienda electoral 2016, encontré un texto revelador en el Romance de los Tres Reinos, escrito en la China del siglo XIV por Luo Guanzhong. Ahí cuenta el historiador y poeta chino la anécdota siguiente:

“Hacia fines del siglo II d.C., cuando el poderoso imperio Han, de la China, comenzó a derrumbarse, el general Ts’ao surgió como el hombre más poderoso del reino. Buscando ampliar su base de poder y librarse del último de sus rivales, Ts’ao inició una campaña para conquistar la Planicie Central de la China, la cual era de gran importancia estratégica. Durante el sitio a una de las ciudades clave, Ts’ao calculó mal el tiempo que demoraría en llegarle, desde la capital, el aprovisionamiento de granos para su ejército. Mientras esperaba el cargamento, entre las tropas comenzó a escasear el alimento, y Ts’ao se vio obligado a ordenar a su jefe de abastos que redujera las raciones de alimentos. Ts’ao, que dirigía su ejército con riendas firmes, disponía de una red de espías, quienes pronto le informaron que sus hombres estaban muy inconformes y murmuraban que el general imperial llevaba una buena vida mientras que ellos apenas si tenían suficiente para comer.

Además, sospechaban que quizá Ts’ao acaparaba las raciones para venderlas y enriquecerse. Con gran anticipación, Ts’ao calculó que si tales protestas se generalizaban, muy pronto debería enfrentar un motín entre sus tropas. Entonces llamó a su tienda de campaña al jefe de abastos y le dijo: “Necesito pedirte algo que no puedes negarme”. “Di, ¿de qué se trata?”, preguntó este.

“Quiero que me prestes tu cabeza, para mostrársela a las tropas”, respondió Ts’ao. “¡Pero si no he cometido ningún delito!”, exclamó el jefe de abastos. “Ya lo sé”, replicó Ts’ao con un profundo suspiro de pesar. Pero, si no te hago ejecutar, habrá un motín entre las tropas. No te preocupes; después de tu muerte cuidaré de tu familia y honraré a tu padre y antepasados”. El jefe de abastos no tenía alternativa, de modo que se resignó a su suerte y fue decapitado aquel mismo día. Al ver su cabeza exhibida en la plaza pública, los soldados dejaron de murmurar. Algunos adivinaron la patraña de Ts’ao pero guardaron silencio, intimidados por su perfidia pero la mayoría aceptó la versión del comandante acerca de quién era el culpable, pues prefirieron creer en la sabiduría, y la justicia del caudillo, antes que en su incompetencia y su crueldad.

La pregunta pendiente es: ¿Qué decidiremos los nicaragüenses al ver rodar algunas cabezas en el Consejo Supremo Electoral? ¿Creer en la engañifa de Ortega? ¿Acobardarnos frente a sus patrañas? O ¿descubrir y enfrentar su perversidad?

Es curioso, el dicho que en castellano reza: “Hablando del rey de Roma y por la puerta asoma”, y que solemos decir cuando aparece de repente alguien a quien acabamos de mentar, tiene en chino el equivalente de: “Hablando de Ts’ao Ts’ao, aparece Ts’ao Ts’ao”.

El autor es Ph.D en Ciencias Políticas.

Opinión

COMENTARIOS

  1. Alan Guerrero
    Hace 10 años

    Estoy de acuerdo con lo antes mencionado, nosotros los nicaragüenses debemos de actuar lo más pronto posible, para no estar en el engaño que ha credo el dictador Ortega haciendo creer a las personas que vivimos en felicidad cuando es todo lo contrario cada vez hay más pobreza y el dinero que invierten solo es en árboles de la vida en vez de invertirlo en los ciudadanos para velar por los intereses de la población.

    Lo que no entiendo como a la edad de 16 años podemos votar para escoger a nuestros presidentes y no podemos tener un trabajo de medio tiempo en el cual nos puedan pagar un salario digno que nos permita pagar nuestros estudios universitarios. Tenemos que ponernos a pensar cuantos estudiantes se quedan sin terminar sus estudios superiores por falta de recursos, anque algunos tienen trabajos en los cuáles los explotan ganando un salario miserable pero no les permite estudiar porque tiene que laborar en tiempo completo, por eso les digo tenemos que luchar para que las políticas mejoren y que sean de beneficio para la nación.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí