Hace poco recordaba un viejo chiste sobre un experimento en el que se le iban arrancando de dos en dos las patas a un grillo y se le ordenaba que saltara para probar cuán lejos podía llegar, habiéndole arrancado todas sus patas, al ordenarle que saltara el grillo no se movía por lo que finalmente concluyeron que el grillo era sordo.
Este chiste, por cierto cruel, me vino a la mente al leer las declaraciones de un empresario local, quien arrogándose hablar en nombre de todo el empresariado, en resumen decía que los opositores somos poco menos que ineptos, que no tenemos propuesta y que por lo tanto no esperáramos un centavo de parte del gremio para hacer campaña.
En muchas ocasiones he sido autocrítico de las carencias que tenemos como opositores y no me retracto, pero de ahí a asumir las palabras de este empresario como ciertas hay un gran trecho, pues sería asumir que los fraudes electorales no son culpa de los que se roban las elecciones sino de quien se deja, sería asumir que defender la libertad y el estado de derecho es un error, sería asumir que el insistir en la lucha cívica es el camino equivocado y que para que no nos digan ineptos bien valdría armarnos contra el régimen.
En la oposición somos como el grillo del experimento, en que los fraudes, sentencias ilegales, corrupción del sistema judicial, atropellos policiales entre otros nos han dejado sin herramientas para luchar y los críticos, cómodamente desde sus butacas sin arriesgar nada, simplemente nos catalogan como ineptos porque permitimos que abusaran de nosotros.
Estos críticos que dicen creer en los mismos principios que nosotros no hacen nada, absolutamente nada, para que estos abusos del régimen se detengan. Me da la impresión que las críticas a la oposición ocultan una de dos cosas, o ambas a la vez:
1. Un miedo insalvable al régimen orteguista, miedo que justifican con el traslado de toda la responsabilidad a la oposición política.
2. Una mezquina forma de justificar su contubernio con el régimen, diciendo que los ineptos de la oposición no les dejamos otro camino.
Al fin y al cabo, un grillo sin patas no salta porque es “sordo” y una oposición sin ayuda y vapuleada por el régimen es “inepta”, siendo la solución más fácil no incomodar a quien “protege” mis intereses, más allá de que existan o no esas cosas exóticas como son el estado de derecho y la libertad.
Aún con nuestras carencias los opositores hemos logrado mantener espacios abiertos, denunciar abusos del poder e incluso con un Consejo Supremo Electoral fraudulento, en las últimas elecciones obtuvimos más del 30 por ciento del voto, además decimos lo que otros por sus intereses no pueden, pero principalmente no hemos renunciado a sostener que es posible tener prosperidad en libertad.
Yo creería que un objetivo estratégico del gremio empresarial sería una oposición más fuerte que sirva de contrapeso a un régimen cada vez más corrupto y que en algún momento verá al empresariado como un estorbo y no como un aliado. Es más fácil para los empresarios tener en política gente con la que comparten los mismos valores que aliados circunstanciales y potenciales enemigos, como lo es el orteguismo y su círculo.
El autor es diputado.