Una vez más el Partido Liberal Constitucionalista, el histórico PLC que surgió del Movimiento Liberal Constitucionalista (MLC) gracias al aporte patriótico y visionario del eminente líder liberal Ramiro Sacasa Guerrero, quien logró negociar (no pactar) su personería jurídica con el entonces Consejo de Estado en 1981 después del triunfo de la revolución sandinista, se encuentra en la lona, esta vez pulverizado en vida gracias a la traición hecha por el expresidente de la República y máximo mentor de este partido a mediados de los años noventa, Arnoldo Alemán, quien ha hecho de esa organización un feudo familiar no importándole el grave daño que con ese comportamiento ha causado al partido, a sus simpatizantes, a la democracia y al pueblo nicaragüense en general.
Dicho partido vive pues en una gran encrucijada, de seguirse hundiendo o de salir a flote con un nuevo liderazgo.
Este deterioro político y moral es el causante en gran parte del desgastado modelo social que actualmente vivimos, pues de no haber generado tantos tropiezos la democracia que el pueblo reinauguró en 1990 con doña Violeta Barrios de Chamorro, no estaría la situación política actual tan quebrantada como se encuentra.
Es lógico que Arnoldo Alemán no es el único culpable, pero después del acuerdo de transición que se firma en 1990 entre el nuevo gobierno y el Frente Sandinista, el pacto que el actual presidente “honorario vitalicio” del PLC, firmó en su hacienda El Chile con Daniel Ortega y los asesores máximos de ambos frenó el rumbo democrático. Esos errores los está pagando el pueblo de Nicaragua y la única forma de enmendar esa gran herida es uniendo a las fuerzas liberales y democráticas sin remilgos ni mezquindades y elegir, nos guste o no en lo personal, al candidato de mayor consenso para ganar estas elecciones de noviembre próximo e iniciar una nueva cultura política con más aciertos que desaciertos, con más acuerdos de nación que con pactos amañados y con más sentido patrio que cuotas de beneficios.
Pero además, el caso del pacto sigue causando estragos por la ruptura prominente de la inconstitucionalidad, y ahora, con las actitudes reeleccionistas de los más allegados de Alemán para ocupar los puestos principales de diputados, el agravamiento continúa. Continúa porque no hay nuevos aportes, no hay nuevos líderes que surjan para el fogueo partidario que se avecina y porque llevar de líderes a quienes ya fueron parte del gobierno de Alemán, es darle la espalda al pueblo nicaragüense.
Es evidente que el casi excandidato de ese partido, Noel Vidaurre, al querer llevar una nueva lista de diputados ha cerrado todas las puertas de su legítima aspiración presidencial.
Traigo a colación las palabras que dijera en una ocasión el licenciado Ramiro Sacasa Gurdián, hijo del fundador del PLC, las cuales deberán ser releídas y rememoradas por todo aquel nicaragüense que se precie de serlo, cuando recuerda a su padre en los albores de la creación del PLC, “en esos años contra la peor tiranía que ha tenido Nicaragua”, para continuar diciendo que él nunca olvidará lo que su padre “sufrió y luchó por su patria hasta el último segundo de su vida”. ¿Tendrán cabida estas palabras en el corazón y humanidad de Arnoldo Alemán, y los más cercanos de ese partido a quienes está el caudillo mayor imponiendo para que sean diputados en la próxima legislatura?
Debemos abrir los ojos ante un pasado lleno de sacrificios y dolor, retomar esa lucha abnegada de hombres como Ramiro Sacasa Guerrero y darnos cuenta que si el PLC no rompe esa encrucijada de indiferencia popular por el comportamiento que continúa dándole Arnoldo Alemán, no debemos desanimarnos. Y seguir construyendo la gran meta de la unidad democrática para ganar las elecciones y ofrecerle a Nicaragua una nueva y mejor opción política a través del voto, con la seguridad que las bases del PLC auténticamente liberales sabrán abandonar ese proyecto egoísta de prebendas y migajas a la hora crucial de la decisión ciudadana y abrazarán la propuesta patria opositora de la Coalición Nacional por la Democracia.
El autor es miembro de la Mesa Directiva de la Coalición Nacional por la Democracia.