Alejandro Calero Dávila

Por la defensa del agua

El despale, los incendios provocados, el mal uso del agua, las irresponsabilidades que provocaron el cambio climático causaron el calentamiento de la Tierra, la actividad volcánica y lluvias torrenciales (La Niña) o más sequía (El Niño), son factores de calor sofocante en nuestro país y diversos continentes del planeta.

El calor aumenta en las ciudades y en las montañas los ríos se han secado. En la lista creciente pero nada halagadora se agrega la laguna de Tisma y a como van los acontecimientos también el lago de Granada podría correr la misma suerte.

El proceder irresponsable del hombre contra la naturaleza con toda seguridad pasará factura haciendo desaparecer el agua, fuente de vida para la humanidad.

El Gobierno no realizó ni realiza trabajo de prevención sobre las arroceras que han preferido el negocio antes del cuido de los recursos naturales, ante los colonos que prefieren derribar 10,000 hectáreas de bosque que se pierden cada año de manera irreversible por la siembra de maíz, frijol y la ganadería.

Ante las denuncias debidamente documentadas por la ciudadanía el Gobierno lo quiere hacer pasar como hostigamiento político en su contra y no como un aporte para parar el despale y castigar a los culpables. El Gobierno es el principal culpable a través de Alba Forestal, que es el brazo ejecutor contra los bosques. No sabemos qué pasó con el famoso batallón ecológico que era efectivo contra los depredadores de bosques, o lo eran tal vez porque le hacían competencia.

La política muda del Gobierno quiere distraer la atención del pueblo (incluso a sus seguidores) de este verdadero desastre nacional que ha provocado. La sequía ha causado grandes estragos en las fuentes de agua, la que viene provocada por el despale exclusivo y casi brutal que realiza la empresa fantasma. Nunca hemos conocido en qué se beneficia Nicaragua con su existencia o si el bienestar es solo para una persona, lo patéticamente cierto es que se han secado ríos como el Coco, los lagos Xolotlán y Cocibolca se han alejado de sus costas hasta por más de doscientos metros, pero estas noticias no le interesan al Gobierno. Primero no da a conocer esta realidad que amenaza a los indígenas del río Coco, quienes están abandonados y amenazados por gente que los quiere hacer desaparecer para quedarse con sus tierras. Segundo, nadie para el despale, por el contrario, es terrible ver las imágenes de las rastras cargando con lo que una vez fueron árboles, nadie sabe para dónde va esa madera, la comunidad queda con la destrucción y muerte.

Bosawas en 1997 fue declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco, fue la mayor reserva forestal de Centroamérica, esto no le importó al gobierno de turno y por el contrario aprovecha la situación para invadir a través de los colonos causando muerte a flora y fauna por doquier lo mismo que el desplazamiento forzado para los indígenas.

Las denuncias quizás no sirvan para nada ante la pérdida del agua, pero serán evidencia del grito de protesta que no encontró eco por el gobernante.
Todavía estamos a tiempo, de lo contrario las generaciones futuras reclamarán por qué no lo impedimos.

El autor es Directivo Municipal del PLI Managua.

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