Por miles de años la sociedad ha estado sumergida en costumbres y creencias las que se han tornado en leyes y han provocado mucho daño.
Pero a la vez ha tenido sus giros , por ejemplo ante una circunstancia que una mujer viva sola por quedar viuda o simplemente eligió vivir sola, no es aceptado. En esta concepción se cree que debe haber un hombre para que las respeten porque están en indefensión.
Sin lugar a dudas este es un horrible legado y la obligación está en nuestras manos, podemos cambiar estos conceptos que nos destruyen porque los creemos y buscamos en quién refugiarnos de la sombra del hombre, por sentirnos solas, pobrecitas y huerfanitas.
El colmo llega cuando quedan los hijos huérfanos o en abandono de sus papás y le dan la carga de cuidar a su madre a quien se la remiten como la mujer de él, que cuide de la casa y de sus hermanos también.
¡Ahora vos sos el hombre de esta casa! Esto lo dicen con una credibilidad absoluta los abuelos, vecinos, familia en general, y la misma mujer lo canta con creencia absoluta que está en el desamparo total por no tener una figura masculina en casa, y es el hijo el que de ahora en adelante va a representar y cuidar de la familia, la casa, y todo cuanto en ella exista.
La carga emocional para un niño es dañina para su crecimiento y el mensaje de poder que se le entrega, es aún más destructivo, pues se le ha inyectado en las neuronas que las mujeres son indefensas y los hombres poderosos, que son los encargados de cuidarlas y defienden de la sociedad.
Debemos hacer un alto. Es nuestro deber, cambiar esas ideas. Todos nos debemos respeto estemos solas o acompañadas.
Que viva la igualdad y el respeto .
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