Humberto Belli Pereira

Sueños de Birrete

Sueños de Birrete es un documental sobre nuestra educación que acaba de ser presentado en los cines locales. Deberían verlo todos, especialmente los políticos y la pareja gobernante. Dirigido por Camilo de Castro, el filme presenta las frustraciones y dramas que viven tantos hogares pobres en su esfuerzo porque sus hijos obtengan un birrete, o diploma, que los lleve a la tierra prometida.

En forma similar a lo que ocurrió con los israelitas, que vagaron muchos años en el desierto antes de alcanzarla, la mayoría de nuestros jóvenes se quedan dando vueltas y regresos, probando y fracasando, sin llegar a la meta anhelada.

Es el drama silencioso que sufre nuestra población, pero sobre el que no existe suficiente conciencia ni preocupación pública. Se resume, en que la mayoría de nuestra niñez pobre ni siquiera termina primaria; en que menos del 25 por ciento de ellos logra bachillerarse, y que una inmensa proporción de estos no logra pasar los exámenes de admisión universitarios. Los datos globales refieren que el 43 por ciento de la población no completa primaria y el 64 por ciento la secundaria, y que menos del 2 por ciento consigue título universitario. Pero ocultan el hecho de que el grueso de quienes completan los distintos niveles suelen venir de los sectores de mayores ingresos. En otras palabras: mientras prácticamente el ciento por ciento de los hijos de los ricos terminan secundaria, solo lo hacen el cinco a diez por ciento de los más pobres.

Esta disparidad en el acceso a la educación es la causa principal de la pobreza y de las grandes desigualdades que padece el país. Pues, ¿qué posibilidades tienen de salir adelante quienes no se bachilleran y peor aún, quienes ni siquiera terminan primaria? Seguramente terminarán en las ocupaciones peor pagadas, y con un horizonte cultural estrechísimo. Hecho trágico que implica, además, la pérdida monumental de talentos que hubiesen podido desarrollarse, y la injusticia de condenar, a la mayoría de nuestra juventud, a emprender lisiados la carrera de la vida.

¿Qué se está haciendo al respecto? Hay algunos esfuerzos meritorios en el Gobierno por expandir la cobertura de los preescolares y mejorar la infraestructura. Esfuerzos meritorios en el sector privado, como el caso de la Fundación Zamora Terán, distribuyendo minicomputadoras personales, o la Fundación Uno, mejorando la enseñanza de matemáticas. Pero es poco, en relación con el gran desafío que enfrentamos.

Apenas hacemos progreso en cobertura y posiblemente nuestra calidad educativa continúa en el sótano —Nicaragua está entre los diez países del mundo con la peor educación—. Al paso que vamos pasarán varias generaciones antes de que nuestra niñez goce de una educación digna de su nombre, o antes de que los pobres reciban una educación comparable a la que disfrutan los ricos.

No es momento de echar culpas. Lo importante es proponernos, todos, una estrategia concertada para abordar el problema. Estamos en año electoral, y las propuestas de cambio educativo deberían ocupar un lugar prioritario en las plataformas de los candidatos. ¿Cómo piensan Ortega, Gadea, Vidaurre, Saturnino, etc., remediar el problema?

Es importante airear el debate e incentivar a los políticos a que ideen soluciones. Con este ánimo abordaré en próximos artículos las principales recomendaciones que han sido ya formuladas por expertos en este campo. La esperanza es que, de alguna forma, los capaces de tomar decisiones adopten buenas estrategias y, sobre todo, adquieran la voluntad política de mejorar radicalmente nuestra educación.

Sueños de Birrete es un esfuerzo por golpear nuestras conciencias, a fin de que los marginados de hoy reciban una educación capaz de abrirles las puertas de la tierra prometida.

El autor fue ministro de Educación en el gobierno de doña Violeta.
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