Un recorrido por 33 comunidades ubicadas a lo largo de la ruta del Canal realizado por un equipo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), les permitió constatar que la gente mantiene su rechazo al mencionado proyecto gubernamental del cual no hay señales de haber iniciado.
El Cenidh comprobó que en Brito, Rivas, “no hay absolutamente nada, que la trocha que decían venía iniciando no hay señales”, afirmó la presidenta del Cenidh, Vilma Núñez.
“Y que el lugar donde ellos celebraron la iniciación de la construcción del Canal no existe absolutamente nada. Todo ha sido un engaño para la gente”, apuntó Núñez.
El acto de inauguración de las obras fue realizado en diciembre del 2014, en un acto al que asistieron cientos de miembros de la Juventud Sandinista, representantes del Gobierno y HKND. Y hasta presentaron la maquinaria que utilizarían para los proyectos primarios del Gran Canal.
PERSISTE EL RECHAZO
La presidenta del Cenidh aseguró que persiste el rechazo de la gente al Canal porque consideran que los van a despojar de sus propiedades.
En su recorrido, el Cenidh escuchó testimonios de los habitantes en esas comunidades que aseguran que los chinos apoyados por soldados del Ejército —cuando llegaron a medir sus propiedades— les advirtieron que únicamente les reconocerán las mejoras de sus casas.
Puso de ejemplo a una persona cuya propiedad no está construida toda y el funcionario que llegó solo midió el área de la vivienda. Al preguntar por qué no medían toda el área de la tierra, aseguró que le habrían respondido que “se les van a pagar las mejoras, porque las tierras son del Estado”, indicó Núñez.
Esto ha llevado a que aumente el temor entre las familias que habitan en la llamada ruta canalera.
La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) promueve un estudio sobre la repercusión en los derechos humanos de los productores y campesinos por el proyecto del Canal.
En particular, dijo Núñez, con el estudio les interesa conocer los atropellos de los cuales han sido víctimas los pobladores de esas comunidades.
Aunque aclaró que ese organismo ha documentado atropellos y violaciones registradas a los reclamantes, sobre todo en Rivas y El Tule, esa organización prefirió realizar un trabajo de campo para constatar en el terreno lo que actualmente pasa en la zona.
El estudio lo realiza el Cenidh a petición de la FIDH pues es miembro de esa organización internacional.
Además, recordó Núñez, que tras las denuncias sobre atropellos y violación a los derechos humanos de los habitantes de esas comunidades, la FIDH se interesó por efectuar una publicación internacional sobre los efectos perjudiciales a los derechos humanos que tiene y tendría la construcción del Canal.
No obstante, el vocero de la Comisión del Gran Canal, Telémaco Talavera, dijo recientemente que la obra avanza sin atrasos.
LOS SIGUIERON EN MOTOS
La presidenta del Cenidh, Vilma Núñez, confirmó que en las comunidades a lo largo de la ruta del Canal comprobaron el espionaje existente, así como el esfuerzo de penetración para influenciar a la gente a través de grupos religiosos. En el recorrido a lo largo de La Fonseca, La Unión, Puerto Príncipe, en Nueva Guinea, El Tule, de Río San Juan, sobre todo, Núñez sostuvo que todo el tiempo estuvieron siendo perseguidos por dos motociclistas, que sospecha se trataba de policías vestidos de civil, quienes fueron evidentes en su actuación.
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El Cenidh también pudo conocer que la población de esas comunidades utiliza diversas formas para externar el rechazo a ese proyecto con el cual intentan desarraigarles de sus comunidades y por qué no fueron consultados.
Por ejemplo, han retirado los mojones que pusieron los chinos a lo largo de la ruta y han puesto espejos con dirección a los aviones desde donde los especialistas que realizan los mapeos catastrales de ese territorio.