Mexicali será en el futuro una pausa inadvertida en la ruta de la historia del beisbol nacional, o el escenario de una gesta inolvidable, en la que se pusieron a prueba los límites individuales y el espíritu colectivo de un equipo con deseos de trascender.
Todo dependerá de este grupo de muchachos, que sin gran exuberancia atlética, pero sí con el temperamento y la vitalidad necesaria, se disponen a luchar para alcanzar un nivel que hasta ahora ha estado vedado al beisbol nica: el Clásico Mundial.
Esta tropa, conducida por Marvin Benard, un ejemplo de lucha contra la adversidad, saltará al terreno de juego a medirse contra Alemania y a tratar de pulverizar pronósticos que no ofrecen mucho chance por la presencia de México en el torneo.
Nicaragua tiene un equipo de mucho equilibrio. Con abridores experimentados como Carlos Téller y Gustavo Martínez, más la vitalidad de jóvenes como Jonathan Loáisiga y Fidencio Flores, entre otros brazos que inspiran confianza.
De las carreras deberá encargarse un line up que reúne a Ofilio Castro, Ramón Flores y Darrell Campbell, más las inyecciones vigorosas de Wuillians Vásquez, Alex Blandino y Jairo Beras, los agregados más recientes.
A partir de hoy a la 1:30 p.m. vamos a comenzar a saber si este torneo será de esos que debemos atesorar en un lugar especial de nuestra memoria, o solo será un pálido reflejo de un esfuerzo que no resultó suficiente para burlar los pronósticos.
Todo dependerá de este grupo de muchachos hambrientos, que podrían pasar a la historia o que podrían ser devorados por el olvido.