Quiero sumarme a las voces sensatas como la de monseñor Silvio José Báez, condenando de la manera más enérgica el intento de asesinato perpetrado, el pasado viernes, por fuerzas tenebrosas contra los activistas del MDN, Carlos Bonilla y su esposa, Gabriela García, atentado que por poco cuesta la vida de Bonilla.
La Policía Nacional está en la obligación de esclarecer este hecho gravísimo, que a las puertas de un año electoral avizora un mal presagio para este proceso, que debería ser una fiesta cívica.
Está en una doble obligación, porque claramente se trata de un acto criminal con motivaciones políticas, tal como el ataque perpetrado el 19 de julio del 2014, contra los manifestantes sandinistas que regresaban de la celebración partidaria.
Este acto terrorista fue condenado de forma unánime por todos los sectores políticos ya que la gente sensata no desea que en Nicaragua volvamos a recurrir a la violencia para dirimir nuestras diferencias políticas.
Si el gobierno no tiene nada que ver con este acto criminal, debe pronunciarse condenándolo de forma inequívoca y poner todos los recursos con que cuenta para esclarecer el grave atentado, castigando ejemplarmente a los culpables.
Al no ser víctimas de robo, veamos las probables motivaciones de los cincos criminales que agredieron con saña inmisericorde a la pareja.
Casualmente los activistas Carlos Bonilla y su esposa Gabriela García, abordaban un taxi para dirigirse al Consejo Supremo Electoral (CSE) con el fin de presentar los resultados de una encuesta realizada en los municipios de Managua, Río San Juan, Nueva Guinea, Nagarote, Masaya y en la Isla de Ometepe.
Mientras las firmas encuestadoras profesionales (M & R o CID Gallup) basan sus predicciones en muestras típicamente de 1,500 personas, los activistas del MDN se tomaron la gigantesca tarea de realizar 9,204 entrevistas. Seguramente los agresores pretendían que no se conocieran los siguientes resultados:
Preguntados si tienen cédula de identidad, el 91.53 por ciento respondió que sí, lo que ya es un hecho positivo, pero al ser preguntados si creen en el Poder Electoral, una inmensa mayoría, el 81.70 por ciento, respondió que no y solo un 17.73 por ciento respondió que sí.
A la pregunta clave de que si usted quiere que se permita observación electoral de organismos nacionales e internacionales, un 93.22 por ciento respondió que sí y solo un 6.21 por ciento respondió que no. Seguramente dentro de esta ínfima minoría están los cincos agresores y quienes los mandaron a perpetrar el criminal ataque contra los activistas demócratas.
A la pregunta de que si piensa participar en la próximas elecciones, que se llevarán a cabo en noviembre del 2016, una inmensa mayoría, el 82.49 por ciento respondió que sí, a pesar que un 81.70 por ciento previamente habían manifestado que no creen en el Poder Electoral.
Esta contradicción aparente, refleja la voluntad inequívoca de la inmensa mayoría de los nicaragüenses, de saldar sus diferencias políticas de una manera cívica, a través de un proceso electoral cuya única garantía no son los magistrados del Poder Electoral, sino la más amplia observación nacional e internacional, tal como se dio en las elecciones del 25 de febrero de 1990.
En cuanto a la integridad del padrón electoral, la última pregunta de la encuesta es reveladora: ¿Alguna vez al llegar a la Junta Receptora de Votos (JRV) ha encontrado en la lista del Padrón Electoral el nombre de algún familiar fallecido? Sorprendentemente, un 40 por ciento (39.55 por ciento) respondió afirmativamente y un 60 por ciento respondió negativamente.
Si bien esta encuesta fue realizada por un grupo de personas que no son profesionales en la materia, el mismo tamaño de la muestra y su correlación con los resultados de otras encuestas realizadas recientemente por firmas profesionales validan los resultados.
Por lo tanto, es un mandato, un clamor universal del 93.22 por ciento del electorado, que con la convocatoria a elecciones se anuncie la observación nacional e internacional mas amplia posible, que garantice la transparencia del proceso y al mismo tiempo, que se depure el padrón para eliminar a todas las personas fallecidas, algo elemental.
El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y Presidente de la Comisión de Turismo.