El etiquetado de todos los productos que consume puede darle pistas para evitar riesgos a su salud y tomar buenas decisiones de alimentación.
¿QUÉ ENCUENTRA EN LA ETIQUETA?
Entre los elementos que recoge la etiqueta se encuentran el nombre del alimento, la lista de ingredientes —ordenados de mayor a menor según su importancia en peso—, la cantidad neta del alimento, la fecha de caducidad, las condiciones especiales de conservación y preparación, la información nutricional y el nombre de la empresa con su dirección.
La nutricionista Anabel Aragón asegura, en su colaboración semanal en El Bisturí, que lo más consultado es la fecha de consumo preferente junto con la información nutricional.
Dentro de este último apartado, los elementos a los que más importancia dan los compradores siguen el siguiente orden: “Las calorías —aunque no es lo más importante—, los azúcares, las grasas saturadas, los hidratos de carbono y la sal”.
En lo que menos se suelen fijar los compradores es en el país de origen y en el fabricante del producto.
ALERGIAS E INTOLERANCIA
Para que una persona con alergias sepa si puede causarle alguna reacción o no el producto que está comprando debe leer con atención la lista completa de los ingredientes con los que este ha sido elaborado.
Explica la especialista que siempre que el consumidor tenga dudas respecto a alguno de los ingredientes, debe resolverla “llamando al número de teléfono servicio de atención al consumidor que normalmente está también incluido en el envase”.