En muchas ocasiones los emprendimientos surgen como alternativa ante la falta de oportunidades laborales, pero en otros simplemente son la vía para alcanzar los sueños que en algún momento de la vida se dejaron abandonados, pero que tarde o temprano nos llevan de vuelta a ellos.
Este es el caso de Gabriel Alvarado Icaza, quien desde niño atesoró varias pasiones, entre ellas la cocina y el diseño. Sin embargo, al momento de elegir su profesión antepuso el diseño y se convirtió en arquitecto, profesión que en la época navideña combinaba con la elaboración de rompope que comercializaba entre familiares y amigos, pero por ser un producto de temporada pensó en otro y así llegó a los cupcakes, y los primeros que elaboró eran de sabor a rompope.
Alvarado juntó su amor por la cocina con el potencial de las redes sociales como herramienta de marketing. Abrió una página en Facebook y ahí ofrecía los cupcakes. “Después del trabajo los hacía y vi que a la gente le fueron gustando, cada vez tenía más pedidos. Mi lista de clientes creció y eso me animó a tomarlo en serio”, relata.
Fue así que tras cinco años de ejercer, en un despacho de arquitectos, decidió abandonar el diseño de planos para dedicarse de tiempo completo a la elaboración de cupcakes. “El problema que encontré es que el mercado laboral de la arquitectura está muy mal pagado, encontraba trabajos pero no ganando lo que yo aspiraba entonces eso me decepcionó y preferí luchar por hacer realidad mi sueño de tener un negocio”, afirma Gabriel.
Para ampliar su mercado optó por abrir una cafetería que llamó el Porchecito Café, cuyo menú incluye cupcakes de rompope, red velvet con rompope, red velvet solo, oreo, café, cerveza, zanahoria, banano con dulce de leche y cheesecake de oreo. La caja de seis unidades se vende a 150 córdobas.
También ofrece pasteles de limón, chocolate, cheesecake, pastel de zanahoria, snacks y otras comidas que pueden acompañarse con una amplia lista de bebidas calientes y heladas. La inversión inicial, dice, se limitó a lo básico, pues no quería adquirir deudas ni gastar todos sus ahorros.
QUERÍA OFRECER ALGO DIFERENTE
Aunque los cupcakes son el producto estrella del negocio, Gabriel insiste en que siempre quiso hacer algo distinto a los negocios similares al suyo, que se enfocan principalmente en fiestas infantiles. Por eso los sabores que ofrece son más del gusto de los adultos.
“La idea surge porque desde pequeño me gustaba cocinar. Mi mamá Ana Lucía Icaza, tenía un negocio de comida por encargo, más que todo postres, en las navidades siempre tenía bastantes encargos y de ahí surgió el interés por tener un negocio de este tipo. Además quise aprovechar el potencial de la ubicación de mi casa, por la cercanía de una universidad”, dice Gabriel.
La meta es que los clientes del Porchecito Café además de consumir los productos en el lugar se vayan enterando que pueden hacer sus encargos. Aunque ningún inicio es fácil, para este emprendedor el éxito ha llegado pronto. Ya formalizó la cafetería, acepta pagos con tarjetas de crédito y genera un empleo fijo y dos ocasionales.
“Tengo una persona que me ayuda de forma permanente y cuando hay muchos clientes mi mamá y otra señora también me ayudan”, dice.
Alvarado reconoce que aún es pronto para alcanzar el nivel salarial al que siempre aspiró, pero admite que poco a poco la lista de clientes —y con ellos las ganancias— han ido creciendo. Por eso ya prepara un plan de expansión que incluye la ampliación del cafetín para poder suplir la demanda, la contratación de otra persona a tiempo completo y quizás la ampliación de la cocina pues todo se elabora en la de la casa de la familia y en el antiguo porche funciona la cafetería.
“Siento que por la cercanía de la universidad la afluencia de clientes cada día crece más, entonces quiero aprovechar ese potencial y seguir explotando el potencial de las redes sociales. También seguir aprovechando mis conocimientos de diseño para la decoración del lugar, y de la publicidad del negocio”, dice Alvarado.
Ahora que siente que su sueño de ser empresario se está haciendo realidad, este arquitecto de 28 años, graduado en la Universidad Americana (UAM), contempla la posibilidad de organizarse para poder combinar la administración del negocio con el ejercicio de la arquitectura, pues dice no estar dispuesto a renunciar a ninguna de sus dos pasiones.
Contacto
El Porchecito Café está ubicado en Managua, de la Cruz Roja de Belmonte 75 varas al norte.
Se puede obtener información de los productos en el teléfono 8648-0900, al correo [email protected] o en las paginas de facebook: Rompope y Cupcakes Alvarado y El Porchecito Café.



