A los 22 años de edad, el jinotegano Rafael Estrada tiene el mundo a sus pies. Más joven no pudo cumplir su sueño de una firma con un equipo de las Grandes Ligas, pero siguió jugando y estudiando, y ahora tiene un título de Diplomacia y Relaciones Internacionales en la American College, con un posgrado en Transporte Marítimo y Derecho Aduanero, además de un futuro prometedor como pelotero.
Estrada, quien jugó en la Liga Profesional como receptor suplente de los Tigres de Chinandega, y en los campeonatos nacionales ha sido uno de los bateadores más destacados de la Brumas de Jinotega, es un ejemplo para sus compañeros de oficio, que en muchos casos creen que el beisbol lo es todo.
¿Qué tan difícil fue combinar los estudios con el beisbol?
Fue muy difícil. Se me hizo un poco más larga la carrera porque hice dos viajes fuera del país con la Selección. Uno a los Juegos del Alba y otro al Mundial Sub-21 de Taiwán. Eso me afectó en dos cuatrimestres, más jugar en el Pomares con Jinotega y en la Profesional, pero nunca dejé de estudiar y siento que el esfuerzo valió la pena.
¿Hubo algún momento en que pensaste renunciar a los estudios?
Como joven e inmaduro, a veces uno se deja llevar por la emoción del juego, que es lo que más me gusta hacer, pero en esos momento de duda, siempre estuvo mi mamá (Jasmina Méndez Cano) pendiente de que no descuidara los estudios, dándome ánimo y apoyándome. Ella vive en España, pero a la distancia está pendiente de mí.
¿Te vas a dedicar a lo que estudiaste o seguirás jugando?
Voy a seguir con ambas cosas mientras pueda. Ya tengo una oferta de trabajo que la voy a tomar y si pude estudiar y jugar, creo que puedo trabajar y jugar. Estoy consciente que para mi futuro son los estudios lo más importante. En el 2013 me lesioné y nadie me ayudó. El beisbol es una pasión, pero en nuestro país no se le da a los atletas el apoyo que merecen.
¿De qué forma te ha ayudado el beisbol fuera del terreno?
Me ha abierto puertas, haciendo amistades, conociendo gente y obteniendo oportunidades como la oferta de trabajo que tengo, y que ahora queda de mi parte responder a la confianza y aprovecharla. En los estudios, no me regalaron las notas, aprobé las clases con mi esfuerzo y no estudié por estudiar, sino que elegí una carrera que siento va con mi personalidad porque me gusta mucho leer. Tomé el camino a la hora de elegir mi carrera.
¿Qué tanto te gusta leer?
Además de las cosas de mi trabajo, la lectura es algo que me llama mucho la atención. Empecé leyendo de causalidad un libro de Pablo Coelho y me gustó tanto que lo leí en dos o tres días. Ahora me gustan otros autores, como el mexicano Cuauhtémoc Sánchez y otros más. Leer es parte de mi rutina y como alguien dijo, cada libro nuevo que se lee gusta más que el anterior.
¿Tal vez en un futuro te vemos escribiendo de deportes?
Sería interesante. No descarto esa posibilidad para que la gente conozca un poco más de lo que es ser un atleta, no solo por lo que uno hace en el terreno, sino por todo el esfuerzo y sacrificio que se hacen para llegar y mantenerse. Sería un tema interesante.