Cuatro comunidades ubicadas al este del área donde reconstruyen las nuevas instalaciones del puesto fronterizo de Las Manos, han quedado en un callejón sin salida desde octubre pasado, ocasionando serios problemas al traslado de la cosecha cafetalera.
Una de las más perjudicadas es Karlitha Castillo Paguaga, cuya vivienda quedó a orillas de un barranco de aproximadamente 150 metros de altura y sin salida. Es el mismo barranco que a diario ve desfilar a decenas de obreros de las fincas aledañas que no tienen más alternativa que bajar con los sacos cargados de café al hombro.
Antes de iniciar la construcción del nuevo puesto fronterizo de Las Manos, las camionetas de los productores se instalaban a orillas de las fincas para recibir el café cortado. Hacer lo mismo implica veinte kilómetros más para dar una vuelta por carretera que los conduce al mismo punto.
El productor Salatiel Zavala, de la finca La Picona, es uno de los que quedaron sin camino de salida a la carretera principal. Zavala relató que ha sido humillado por las autoridades de Aduana.
Las comunidades de Buenos Aires, Suyatal, Brujil y Mata de Plátano elaboraron una carta con 270 firmas de personas afectadas por el cierre de la vía principal que los conecta a la Carretera Panamericana.
Esa misma vía era utilizada también por productores y ciudadanos de Santa María y Macuelizo.
“Lo primero que aquí se hubiese hecho es la carretera alternativa por dónde salir nosotros, los niños que van a la escuela y tienen que rodar por el guindo o pasar por propiedades ajenas”, opinó doña Eva Zavala, de 65 años.