Nicaragua urge de reformas estructurales que le permitan afrontar el gran desafío que significará para la economía el arribo pleno a la fase de envejecimiento de la población en las próximas tres décadas. Tal será el proceso del aumento de la población adulta, que esta pasará de representar el 7.8 por ciento de la población actual a el 20 por ciento al finalizar la tercera década, según cálculos basados en cifras demográficas oficiales.
Este proceso demográfico implicará, según los especialistas, que el número de personas que están trabajando actualmente o que están en edad de trabajar se reduzca drásticamente a partir de la próxima tercera década lo que ejercerá presión sobre los servicios públicos, incluida la Seguridad Social, así como la calidad de vida de los nicaragüenses.
“En tres décadas y media más, el país habrá alcanzado el mismo grado de envejecimiento que exhiben en la actualidad los países europeos. Si Nicaragua no hace un esfuerzo extraordinario por reestructurar su modelo de crecimiento que pasa por transformar su matriz productiva, el empleo y su inserción internacional se corre el riesgo de arribar a la fase de envejecimiento en condiciones de absoluta incapacidad para hacer frente a los inmensos desafíos que conlleva esta etapa”, alerta el estudio Bono demográfico, bono de género y carga tributaria, publicado por la organización no gubernamental Plataforma Nacional Juvenil.
En el mismo explica que de cara al inicio de la fase de envejecimiento, actualmente el país goza de un fenómeno conocido como bono demográfico, que no es más que la incorporación al mercado laboral de un elevado número de jóvenes (en edades de entre 15 y 29 años), lo que “representa para el país una ventana de oportunidades para disminuir la pobreza y reducir las desigualdades sociales” actuales.
Harvin Meléndez, quien participó como investigador en el estudio antes mencionado, precisa que en caso que Nicaragua aprovechara mejor su fuerza laboral joven, se podría “aumentar las tasas de crecimiento económico por persona y los niveles de bienestar de la población”.
Según cifras de la Encuesta Continua de Hogares, que recoge el estudio, en 2012 la participación laboral de personas en edades de entre 15 y 29 años pasó de 66.3 por ciento a 75.5 por ciento, lo que denota el rápido aumento de la población joven nicaragüense en el mercado laboral.
Meléndez menciona que según estimaciones la curva de gente más envejecida comenzará a ascender a partir de 2035, la que se acelerará hasta representar en 2100 hasta casi el 35 por ciento de la población.
Si no se hacen las reformas estructurales que requiere el país, según el estudio de la Plataforma Nacional Juvenil, “el beneficio del bono demográfico y bono de género podría ser anulado si no se invierte para generar empleos de mayor productividad, teniendo en cuenta que el setenta por ciento del empleo en Nicaragua es informal y precario, la poca demanda de calificación está presionada a la baja de los ingresos reales de los graduados universitarios”.
De ahí, Meléndez se cuestiona: “¿Cómo nos miramos de aquí al año 2035? ¿Nos vamos a ver con empleos de calidad? ¿Con trabajos dignos? ¿Nos vamos a ver emprendiendo nuestros propios negocios?”
MÁS MUJERES EN EL MERCADO
La creciente población joven, según el investigador, está acompañada por otro fenómeno que no debe pasar por inadvertido: “El bono de género”, lo que está implicando que un gran número de mujeres estén engrosando el mercado laboral. Muestra de ello, según Meléndez con base a cifras demográficas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), del 60.13 por ciento de las personas en edad de trabajar (15 a 59 años), el 51 por ciento son mujeres.
De hecho, según Meléndez el Producto Interno Bruto (PIB) está creciendo actualmente por la incorporación de la mujer al mercado laboral, “pero eso no quiere decir que se está reduciendo la desigualdad”.
Las cifras son contundentes: “Las mujeres que tienen puestos de dirección ganan el 54.4 por ciento menos que los hombres que ejercen puestos similares. Las profesionales, científicas e intelectuales devengan el 31.4 por ciento menos que los hombres. En las mujeres rurales y campesinas la brecha es hasta del 75 por ciento: mientras las campesinas ganan mil córdobas al mes, los hombres devengan más de cuatro mil córdobas”, ejemplifica el estudio.
EMPLEOS MÁS PRODUCTIVOS
En este sentido, el economista Adolfo Acevedo insiste en que hay que comenzar a generar empleos de calidad y que demanden mayor nivel de calificación es un gran reto para Nicaragua, no solo para aprovechar el bono demográfico sino para llegar en mejores condiciones económicas a la fase plena de envejecimiento.
“Esta transformación no se está produciendo, se sigue exportando y produciendo los mismos productos de hace cien años. Ganadería extensiva qué tipo de empleo genera o el café que demanda un par de meses al año mano de obra que no requiere calificación”, menciona.
Los bajos salarios denotan la precariedad del mercado laboral nicaragüense. Del total de ocupados en 2012, solamente el 9.61 por ciento de la población tenía salarios superior a los 8,333.3 córdobas, es el mínimo no exento del pago del Impuesto sobre la Renta (IR).
Acevedo señala que el problema es que aunque en los últimos años el país ha apostado por la llegada de inversión extranjera como motor clave de crecimiento, el problema es que la que está llegando no está demandando una gran cantidad de mano de obra.
“La zona franca que es la que más empleo genera, apenas genera el tres por ciento del empleo total, lo que esta economía necesita promover es un proceso dinámico que permita porcentajes muy altos de empleos de calidad para absorber a la gran masa de jóvenes y mujeres que se están incorporando al mercado laboral”, insiste.
CARGA FISCAL MÁS JUSTA
El estudio agrega otra reforma que requiere el país: transformar su sistema fiscal, de tal manera que se creen espacios para que los jóvenes puedan emprender negocios más prósperos y que se puedan mantener en el tiempo.
Darling Munguía García, también investigadora del estudio, señala que el problema es que actualmente “los jóvenes y las mujeres se enfrentan a un modelo económico y sistema tributario injusto, que limita el verdadero aprovechamiento de estos dos grupos poblaciones y su pleno potencial para aportar al desarrollo del país”.
SE PUEDE TRANSFORMAR ECONOMÍA
¿Se puede transformar en tres décadas una economía con graves problemas de informalidad, baja productividad y grandes necesidades de inversión?
El economista Adolfo Acevedo está convencido que sí es posible. Sugiere echar una mirada a la economía de Corea del Sur: “En 1965 este país era mucho más pobre que Nicaragua y en 1995 , treinta años después, era un país desarrollado por su ingreso per cápita. Esto se hizo en base a un esfuerzo sostenido de desarrollo en el tiempo de transformación acelerada de la economía y de creación de recurso humano que pudiera sostener ese proceso”.
Por eso, en Nicaragua “todavía uno con 30 años se puede avanzar para llegar a la fase de envejecimiento en mejores condiciones, el problema es que no se está avanzando, se piensa que todo va a seguir igual”.
