Iván de Jesús Pereira

Hoy es día de Gritería

Salgamos a gritar esta noche, que emerja de nuestros pechos ese grito que es una especie de himno nacional y que nos unifica a lo interno o cuando estamos en tierras lejanas, originado en el atrio de la Iglesia de San Felipe en León, ¿Quién causa tanta alegría? Y respondamos con devoción. ¡La Concepción de María!

Comamos gofios, bienmesabes, nisperitos, cajetas de naranjas y bebamos una deliciosa chicha de maíz o un buen fresco de cacao.
Sintamos el olor del madroño en flor, de las flores de Pañales del Niño y de las albahacas, deleitemos nuestro paladar con un buen pedazo de caña de azúcar o un limón dulce, gocemos de la ternura del guineíto de rosa.

A la media noche, volteémonos todos al lado de El Viejo, en dirección al Santuario de Nuestra Señora y cantemos sus alabados.

Pero, ¿qué celebramos nosotros los católicos este día? ¿Cuál es el significado de esta magna fecha? Celebramos el misterio de la Concepción de María, que nace sin pecado original. María, el primer tabernáculo vivo en que posó el cuerpo de Jesús. María que lo guardó en su seno durante nueve meses. Que lo sintió nacer desde su concepción hasta el momento del parto. María que sin ninguna relación carnal, ni humana vivió en su ser lo que lo que describe el texto bíblico “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra por eso tu hijo será Santo”(Lucas 1-35) después su “SÍ” grandioso, fundamental. “ Yo soy la esclava del Señor, que haga en mí lo que has dicho” (Lucas 1-38) e hizo de sus carnes y de sus huesos el cuerpo sagrado del Salvador.

¿Cómo podía ese cuerpo que fue la sustancia vital del centro del todas las profecías, ser contaminado por el pecado? Por eso la iglesia, tanto Occidente como Oriente, la rama latina como la griega, celebra a María y la centra a la cabeza del Colegio Apostólico. María es concebida sin pecado, sin mancha porque ella estaba designada a ser “El Arca de la Alianza” en el Nuevo Testamento, en donde se posase la divinidad de cuerpo de Cristo.

María, centro de la iglesia, ya que sin ella no hay redención. El Todo Poderoso, pregunta, y ella como sierva se declara esclava. Ella antes del parto, en el parto y después del parto siempre inmaculada. María, crucificada también en el Calvario, junto con el hijo, oyendo sus palabras. “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dijo al discípulo “Ahí tienes a tu madre” (Juan 19-26).

Fueron los franciscanos los que en la iglesia defendieron esa tesis antes de ser proclamado dogma, pero fue este pueblo de Nicaragua que antes de que eso ocurriese quien en su corazón la hizo suya y la proclamó a través de tan hermoso grito.

Hoy celebramos este misterio, verdad revelada por Dios, que como creyentes debemos creer aunque la lógica humana no pueda comprender. Hoy entonamos los alabados y esta fiesta para nosotros es el comienzo de la Navidad, es decir el anuncio de la buena nueva.

No se trata de idolatría, ni desviación, se trata de interpretar correctamente las escrituras, de leer a fondo la palabra sagrada y guardarla en el corazón. ¿Quién en toda la biblia es proclamada “La llena de gracia”? Solo ella, solo ella, es la mujer del apocalipsis, la que aparece en el cielo. “Mujer, vestida del sol, con la luna bajo los pies y en su cabeza una corona de doce estrellas. Está embarazada” al cual el dragón infernal pretende: “Devorar a su hijo varón que debe gobernar todas las naciones con vara de hierro. Pero el niño fue arrebatado y llevado ante Dios y ante su trono, mientras que la Mujer huía al desierto, donde tiene el refugio de Dios” (Apocalipsis 12-1-6). Solo ella es la madre del calvario, madre nuestra, dada por el hijo.

Dos tradiciones distintas, la occidental, centrada en el Santuario de El Viejo, con la bella imagen que nos trajera el hermano de Santa Teresa, desde la lejana Ávila, y la oriental, aparecida en una caja misteriosa que es descubierta por las lavanderas del lago. Pero en el fondo todo es lo mismo. La Virgen coronada de estrellas, la Purísima, la Conchita, como decimos nosotros en León, o la jovencita, esa niña de 13 años que el artista dejara realizada y que se muestra en el altar de San Felipe.

Dos maneras de celebrarla. La Oriental con procesiones y novenarios, disputándose los barrios de la Gran Sultana, ¿cuál es el mejor de los altares?

La Occidental, con la novena y el humilde altar en muchas casas, El Viejo, centro y Basílica Menor, altar de Nuestra Señora, la Conchita.

La Catedral de Granada, luciendo su imagen venida a través de las aguas para traer el mismo mensaje.

Vivamos con fe estas sagradas fiestas.

El autor es abogado.

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