Cuando un pájaro está a punto de dormir y ha escogido una bonita rama de su árbol favorito para hacerlo, no se encomienda a la suerte para mantenerse en pie. Se mantiene erguido y ya.
Esto se debe a que los pájaros poseen un llamativo sistema de tendones en sus patas. El tendón flexor va desde el músculo del muslo hasta la rodilla, sigue por la pierna, rodea el tobillo y llega hasta debajo de los dedos. Por ello, el mismo peso del animalito logra que, al doblar la rodilla, el tendón quede firme, cerrando fuertemente las garras y asegurando un sueño apacible.