MOVIMIENTO NO
En octubre de 2008 unos jóvenes que se hacían llamar Movimiento NO llegaron con pancartas a protestar frente a Canal 4. A pesar de ser una protesta pacífica, los chavalos fueron pateados, fajeados y sacados a empujones por una brigada de matones de la Alcaldía de Managua, apoyada por algunos trabajadores del medio. Los muchachos se sentaron en la calle y gritaban: “No queremos violencia, no queremos violencia”, pero ni esa actitud ni la indefensión que exhibían, pues muchos eras adolescentes, detuvieron a los violentos. A ninguno de los matones se le detuvo ni se le procesó ni se le hizo juicio. Todo quedó grabado.
PALIZAS A GRANEL
De ese tiempo para acá son muchas las agresiones, casi siempre por los mismos motivos. Al que reclama públicamente se le apalea, bajo la premisa perversa e irracional de que “las calles son del Frente Sandinista”. Las agresiones a las protestas del fraude en 2008, la paliza a los activistas de derechos humanos en los predios de la catedral en agosto de 2009, aquel puñetazo en la cara del Rejudin Jairo Contreras cuando estaba encadenado, en julio de 2011; los abusos de Nueva Guinea en noviembre de 2012, la agresión y robo masivo de OcupaINSS en junio de 2013, el ataque de los motorizados a mujeres y periodistas frente al Consejo Supremo Electoral, en julio de 2014, y la reciente agresión en Bello Horizonte a ciudadanos que apoyaban la marcha campesina contra el Canal son solo algunas de las muchas. Casi todas estas agresiones sucedieron a vista y paciencia de la Policía, quedaron grabadas, se conocen nombres de los agresores, se tienen fotografías de sus caras, hay múltiples testigos, pero nunca, nunca, nadie fue detenido ni procesado.
PANTONIMA
Yo no voy a venir aquí a defender a ninguno de aquellos que causaron o promovieron la violencia, sean del bando que sean, pero sí debo pedir un poco de coherencia a la Policía, al Gobierno y al Sistema Judicial. No es justicia que se escoja con pinzas a quien conviene procesar y con quienes debe hacerse de la vista gorda. Si es que al fin la Policía va a comenzar a cumplir con su deber, antes de llevar a los tribunales a los seis de los “miércoles de protesta”, deben estar en el banquillo de los acusados todos los responsables de tantos y peores delitos que se han cometido con total impunidad y generalmente con la complicidad de esa misma Policía. Puede comenzar con los llamados motorizados, matones que conoce muy bien, pues siempre se les ha visto coordinándose, y seguir con los pandilleros que aparecen como contratados para desbaratar protestas. Ya que comenzó, que aliste un banquillo bien grande y, si es que van en serio, que se preparen para ver ahí, sentados, a muchos de los suyos. De otra forma esta será solo una pantomima más de las muchas que vienen convirtiendo a la Policía en una caricatura.
TORPEZA
Es cierto que hay mala intención de Costa Rica al pasarle sin más ni más la papa caliente de los migrantes cubanos a Nicaragua, pero la reacción del Gobierno de Nicaragua fue extremadamente torpe por varias razones: uno, los cubanos no están tratando de quedarse en Nicaragua, sino que vienen avanzado de país en país de tal forma que Nicaragua solo debió permitirles el paso y ya. Dos, somos un país de emigraciones, de esos que siempre estaremos pidiendo trato justo para nuestros compatriotas, incluso para aquellos que llegan ilegales a otros países en busca de vida. Ni le conviene ni le luce a Daniel Ortega hacerse el Donald Trump tropical. Y tres, el tema “migrantes” y “refugiados” está siendo tomado actualmente con mucha sensibilidad: se condena como malos de la película a quienes se comportan groseros con aquellos menos afortunados que llegan tocando a su puerta.
MALA JUGADA
Una vez metida la pata el Gobierno de Nicaragua está tratando de reducir el problema de los emigrantes cubanos a sus actuales diferencias con el Gobierno de Costa Rica. Un grave error. Una cosa es que haya cálculo político de Costa Rica y otra cosa es desconocer el drama real de esas personas. Al querer convertir el permiso a estas personas en un acto de nacionalismo o de soberanía, cayó precisamente en la trampa que le puso Costa Rica. Y, a estas alturas, con su ambivalencia política, ya no sabemos si con esa jugada a lo Donald Trump, el Gobierno le está haciendo el favor a Cuba o a Estados Unidos.