Mientras el Gobierno de Nicaragua lleva hoy el caso de los inmigrantes cubanos al Sistema de Integración Centro Americano, la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones solicitó al Alto Comisionado de las Naciones Unidas, Cruz Roja Internacional, Organización Internacional para las Migraciones y otros organismos proteger los derechos de la población cubana en tránsito hacia Estados Unidos.
En una declaración escrita divulgada ayer a través de las redes sociales, la Red calificó la situación como crisis humanitaria regional y llamó a los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica a establecer un diálogo con el resto de la región Mesoamericana para promover un corredor humanitario a favor de los isleños.
Según la Red, este diálogo debe establecer mecanismos y procedimientos seguros de tránsito y la aplicación de leyes con severidad contra los traficantes y tratantes de personas.
El tratamiento que el gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega dio a los migrantes cubanos al usar a la Policía y el Ejército para frenar su paso por el territorio nacional fue criticado por las organizaciones defensoras de derechos humanos.
CRITICAN DESMEDIDO USO DE FUERZA
La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, estimó que Nicaragua debió generar condiciones y buscar que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) u otras organizaciones internacionales en materia de migración apoyaran a estas personas y no lanzar contra estos las fuerzas regulares, lo cual no se ha visto ni en los peores momentos de avalancha de migrantes en los países europeos, donde ha habido otro tipo de rechazo a los migrantes.
El Cenidh emitió un comunicado a través del cual rechaza la represión a los migrantes y condena que Nicaragua haya desatendido su compromiso internacional de ayuda humanitaria a migrantes.
Por su parte, los secretarios ejecutivos de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) y Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), Marcos Carmona y Álvaro Leiva Sánchez, respectivamente, coincidieron en que el tratamiento nicaragüense fue errado al exponer a población inmigrante vulnerable, como mujeres y niños, a un ataque con bombas lacrimógenas.
“Hubo uso desmedido de la fuerza”, manifestó Carmona. Leiva, por su parte, señaló que “no era necesario el uso de fuerzas policiales, pues no se trata de personas armadas”.
Hugo Torres, diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacen), consideró equivocada la acción del Gobierno, “porque estamos en presencia de una crisis de carácter humanitaria, no tanto de carácter legal”.
“El tema de la migración es humanitario porque nadie se va de su país dejando sus raíces, su familia por gusto”, insistió Torres y recordó que un millón de nicaragüenses radican en el exterior.
Mientras tanto, en Costa Rica se habilitó un operativo humanitario para atender a más de mil inmigrantes varados en la frontera norte de ese país.
Según Costa Rica, “ante la negativa del hermano país (Nicaragua) de aceptar a este grupo de personas”, la Comisión Nacional de Emergencia activó los Comités Municipales de Emergencia de Liberia y La Cruz, cantones de la zona norte fronterizos con Nicaragua; así como al Comité Regional de Emergencias que coordina todas las operaciones desde las oficinas del Cuerpo de Bomberos del segundo municipio.
Los representantes de las diferentes instituciones reunidas en el Centro de Coordinación de la Operación (CCO) actualizaron las acciones y planificaron las actividades de atención ante la crisis humanitaria generada por este grupo de extranjeros.
La CNE suministró a los cubanos alimentación, albergue, cobijas, colchonetas y coordinó con las entidades de salud la atención médica.
También habilitó dos albergues para garantizar la alimentación, atención sanitaria y seguridad: uno en el Centro Pastoral de La Cruz, donde hay 80 cubanos, y otro en el Colegio Nocturno del mismo cantón, donde hay 370 personas más. Además el Gobierno previó abrir albergues en otros sitios aledaños para garantizar su protección.
DIFERENTES CAUSAS
En una declaratoria emitida ayer la Red Nicaragüense destaca que el arribo de miles de cubanos provenientes de Panamá y Costa Rica tiene diferentes causales.
Una de estas causas, dice la Red, es la Ley de ajuste cubano vigente en Estados Unidos de América, atractivo para los flujos migratorios de cubanos, que se han acelerado por el temor a una posible suspensión de la misma con los cambios de gobierno estadounidense y los avances en la negociación Cuba-Estados Unidos.
La dimensión actual no tiene precedentes en Nicaragua, pero sí en Panamá y Costa Rica, lugares preferenciales de ingreso a la región en su tránsito hacia EE. UU.