Antes de las 7:00 de la mañana había llegado al Consulado de Costa Rica, pensó que sería una de las primeras personas en pasar, pero cuando llegó habían más de treinta personas. Eran las 10:40 de la mañana y a esa hora Ángela López continuaba haciendo fila.
“Tengo rato de estar aquí y la fila no avanza, ¿sabe cuál es el problema? Que aquí hace fila gente que no va a visar y luego venden su lugar, pero no importara que vendan solo su espacio, sino que meten hasta tres personas. Sin mentirle aquí yo he pasado con el azúcar arriba peleando”, sostuvo López.
Carlos Maltez, inspector de protección de la Embajada, explica que ellos tratan de mantener el orden y que ya tienen identificadas a nueve personas que se meten en la fila para luego vender los lugares.
“Sí hay quejas que se meten personas y es un problema que ha existido siempre, pero nosotros lo controlamos”, explicó Maltez.
Una persona que se dedica a la venta de espacios dijo que ellos aprovechan solo cuando hay bastante gente, porque el Consulado cierra a las 12 del mediodía y hay gente que viaja el mismo día.
La venta de espacios va desde los cien córdobas hasta los veinte dólares si es extranjero.
El negocio lo hacen varias personas, las que cuidan lugar en la fila y las que buscan al cliente.
Las personas antes de llegar a las ventanillas y recibir la visa, deben pagar 32 dólares en el banco y luego hacer fila. Generalmente los días lunes y martes llega más gente y las personas pasan hasta tres horas de pie y bajo el sol, para luego ingresar en grupos de treinta al edificio.
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