Juan Diego Valdivia fue sentenciado a treinta años de prisión por ser coautor de la muerte de tres personas en La Unión, Pueblo Nuevo, Jinotega, el pasado 29 de junio.
Las víctimas fueron Karla Patricia Pérez, su hija Karla Mayerling Muñoz Pérez y Jairo Tercero Zeledón. Valdivia fue encontrado culpable por los delitos de femicidio y asesinato, mientras que el otro implicado, Rafael Mairena Aguilar —quien se declaró confeso a inicio del proceso— fue encontrado culpable por violación, femicidio, asesinato y robo agravado.
El juicio inició el 31 de agosto y fue cuando Mairena se declaró culpable de los delitos imputados, relatando que procedió sin ayuda de Valdivia. Fue condenado a noventa años de prisión, aunque según la Constitución deberá permanecer treinta años en la cárcel.
Valdivia mantuvo su inocencia y tras el fallo de la juez Engracia Inés Flores, ni él ni su defensor dieron declaraciones.
“Es un alivio, Dios iluminó a la juez Inés para que hiciera justicia, es cierto que verlos tras las rejas no es grato para la familia de ellos, yo lo que les digo es que a pesar de todo, ellas pueden hablar con ellos y darles comida en visitas, nosotros no podemos verlos, pues ya están enterrados”, dijo Martha del Carmen Castro, la madre de Karla Patricia Pérez.
La defensa de Valdivia se aferró a la coartada de que este había viajado fuera de La Unión el día de los asesinatos, además presentó testimonios de personas que supuestamente lo habían visto en el bus.
Sin embargo el menor Byron González afirmó que Juan Diego Valdivia lo había amenazado de muerte al pasar por la casa de la familia de Karla Patricia Pérez, el día del crimen.
PLANEABA LLEVÁRSELA
Según la acusación, Rafael Mairena Aguilar le comentó a Juan Diego Valdivia que pensaba llevarse a Karla Mayerling Muñoz Pérez para convivir como pareja.
Al mismo tiempo, Valdivia le pidió ayuda para matar a Karla Patricia Pérez (con quien supuestamente tenía una relación extramarital) y a la pareja de esta, acordando que irían a la casa el día estipulado por la menor para fugarse. Aprovechándose de la confianza entre Mairena y la familia de Karla Mayerling, entraron a la casa, no sin antes haber amenazado a Byron González, quien iba pasando por el lugar en ese momento. La juez Engracia Inés Flores dejó claro que la vida era el bien más preciado.
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