Este sábado el Walter Castillo tendrá la oportunidad de colocarse cerca del título mundial de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), si gana el combate eliminatorio ante el japonés Keita Obara.
El nicaragüense no solo debe conseguir la victoria, sino que tiene las cualidades de dar una demostración sin especulaciones, callar bocas y surgir en medio de su furia y anhelo de cobrar notoriedad en el casillero de las 140 libras.
Walter tiene una mejor pegada que el japonés, mayor oxígeno y capacidad de asimilación. Obara aún no encuentra su identidad, tiene peleas como la que hizo ante Shinya Iwabuchi el año anterior, donde quiere danzar sin ser un bailarín, quiere boxear sin recursos, pero eso sí, su recto de derecha, muy ágil y lo lanza de todos los ángulos, lo ha posicionado hasta donde está con 15 victorias y una derrota, número 6 en el ranking de la FIB, mientras Castillo es el noveno.
“El Martillo”, como se le conoce al pinolero, se graduó en una derrota ante Amir Iman, un peleador muy veloz y sobrado de técnica. El nica soportó, fue al frente y gustó, ahora está más enfocado y más maduro.