El caso de Natividad Canda Mairena, un inmigrante nicaragüense que murió en la indigencia tras ser atacado por dos perros de raza rottweiler y un pastor alemán, volverá por tercera vez a los Tribunales de la ciudad de Cartago, centro de Costa Rica, para un tercer juicio; confirmó el poder judicial.
Según la Fiscalía Adjunta de Cartago, en este nuevo juicio no habrá acusación del Ministerio Público, sino que en los Tribunales ventilará la querella privada por la vía penal contra el oficial y civil contra el Estado, entablada por Sáenz y su grupo de abogados.
“Se va a discutir lo mismo (que los dos juicios anteriores) otra vez. Para mí hay una responsabilidad objetiva. De que si los funcionarios estaban bien capacitados o mal capacitados o actuaron negligentemente. Ya eso es una responsabilidad que corresponde en el aspecto laboral, responsabilidad por medio del patrono, que sería el Estado, ese sería el reclamo en el aspecto económico”, declaró Sáenz.
“Pero es importante establecer que hubo responsabilidad de parte de los funcionarios (policía) a nivel penal. Esa posibilidad puede darse nuevamente, uno no es que esté en contra de alguien o perseguir a alguien, no se trata de eso, a estas alturas de la vida uno ya no está para eso. Lo que estamos tratando es de demostrar una situación en la que uno cree y si existe la justicia tal y como uno la tiene concebida, por eso se está en esto. Al final respetaremos, como lo hemos hecho siempre, la decisión que tomen los tribunales”.
Este medio buscó una reacción de la Policía a través del despacho de prensa del Ministerio de Seguridad Pública, pero informaron que por estar abierto aún el caso, ningún jerarca brindará declaraciones.
Canda murió a causa de laceraciones y hemorragias la madrugada de ese 5 de noviembre de 2005 en el Hospital Max Peralta de Cartago, a causa de las mordeduras de perros, según la autopsia.
Vivía en la indigencia en un puente de Los Diques, Cartago, un barrio marginal ubicado cerca del taller Zúñiga. Habría entrado a robar chatarra por la parte trasera del taller, una actividad que, según testigos por la defensa, hacía periódicamente con el consentimiento del guarda de seguridad del negocio.
Los animales atacaron a Canda por 54 minutos, contados a partir de la 1:05 a.m., cuando la central única de emergencias 9-1-1 recibió el aviso.
A esa hora cruzrojistas, bomberos y miembros de la Fuerza Pública comenzaron su movilización al taller, al que pudieron ingresar hasta la 1:30 a.m., pues aparentemente las puertas del taller estaban cerradas a su llegada.
Pasaron 24 minutos antes de que la víctima fuera rescatada y en ese tiempo, según los investigadores, hubo dos momentos en que los animales se apartaron lo suficiente como para dispararles.
“Hay responsabilidad objetiva de parte de los funcionarios porque pienso que ahí pudo haberse hecho algo más de lo que se hizo o lo que se dejó de hacer, y por esa razón pues yo considero que estamos en presencia de un delito por omisión y ese delito tiene que ser primero que todo castigado y resarcido (económicamente) como corresponde”, sostiene Sáenz.
Durante un primer juicio culminado el 11 de septiembre de 2008, con votación dividida de 2-1 por los tres jueces; el Tribunal de Juicio de Cartago absolvió de responsabilidades civiles y penales a los diez acusados.
En esa sentencia el estado costarricense, patrono de los 8 policías; Fernando Zúñiga, el dueño del taller el guarda que cuidaba la propiedad Luis Guillermo Hernández; fueron absueltos de pagar una indemnización económica a favor de Juana Francisca Mairena, madre del nicaragüense.
54 minutos atacaron los perros a Natividad Canda, a partir de la 1:05 a.m., cuando la central única de emergencias 9-1-1 recibió el aviso.
La absolutoria total se dio porque el Tribunal de Cartago acogió supuestos vicios de procedimiento argumentados por los abogados defensores. Pero la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia costarricense, ordenó un segundo juicio contra los policías al resolver apelaciones al proceso presentadas por las partes.
Un segundo juicio por la vía privada, esta vez solo contra 7 de los 8 policías acusados por la vía privada también los absolvió. Madriz no fue procesado en ese momento porque sufrió problemas de salud. “Tuvo como un estado de demencia y fue pospuesto. Estuvo en estado de salud bastante mal”, declaró Keneth Arce, entonces abogado defensor de los policías.
Según el Tribunal, la parte acusadora no presentó pruebas suficientes para demostrar la responsabilidad de los policías, quienes, según los jueces, no tuvieron dominio de la escena cuando Canda era atacado, carecían de capacitación específica y de equipos necesarios para salvar la vida del nicaragüense.
“Ahí se dieron varias situaciones. Una de ellas es que uno como ser humano siempre va lamentar la muerte de cualquier persona y máxime en circunstancias como esas, muy particulares”, señala Arce.
“Desde el punto de vista legal (la familia de Canda y sus abogados) pudieron tener alguna oportunidad con respecto a una indemnización, pero para mala fortuna de doña Juana, los abogados que ella contrató no demostraron la experiencia que se requiere para un proceso de este nivel o de esa envergadura. Cometieron muchos errores en la demanda que facilitó mi trabajo como defensa”, añadió Arce.
El abogado explica que su tesis de señalar errores de procedimiento en la demanda, ha prevalecido en los dos juicios y lo mismo cree ocurrirá en este tercero porque la pieza acusatoria ya no se puede mejorar.
Parte de los errores es generalizar en el texto acusatorio de los tres demandantes contra los policías demandaos, con términos como “los policías”, los oficiales” y “ellos”; es decir, no se individualizó a los culpables como ordena la legislación nacional.
Eso significó que la acusación fue muy abierta, un error que pudo haberse subsanado antes de haber sido elevado a juicio en la primera ocasión, de acuerdo con Arce. Otro error es, a juicio del abogado, en la demanda no se aclaró las conductas de omisión en la que habrían incurrido los policías.
Un detalle que parece simple, como decir que “ellos (los policías) no dispararon a los perros”.
“Fueron elementos de mucho peso para que los jueces cada vez que se realice un acto judicial contra la policía, siempre lo rechacen y siempre se lo van a rechazar. Lamentablemente para los intereses de doña Juana a ella no se le indemniza con absolutamente nada, por falta de conocimiento de sus abogados en la materia penal de forma muy abierta, porque la demanda está mal planteada desde el inicio, los jueces les dieron muchas oportunidades de subsanar la demanda y no lo hicieron porque no son expertos en la materia”, según Arce.
OMISIÓN DE AUXILIO
El juicio será entre el 23 y 29 de agosto de 2016, 11 años después del suceso ocurrido en los predios de un taller mecánico en Cartago, contra un oficial de apellido Madriz, a quien la familia de Canda, por medio de su apoderado en Costa Rica, Luis Fernando Sáenz, acusa los delitos de homicidio simple, homicidio culposo, omisión de auxilio e incumplimiento de deberes.
Madriz es uno de los ocho policías de la estación policial de Cartago que atendieron el ataque de perros una madrugada del 5 de noviembre de 2005, y que según Sáenz, omitió auxiliar a Natividad mientras perdía la vida.