El actor y productor mexicano Eduardo Verástegui está convencido de que “el cine es terapia y puede cambiar vidas para siempre”, un propósito que le ha acompañado en su último proyecto, “Little Boy”, que promociona estos días en España.
Tras el éxito cosechado con Bella (2006), el tándem que forma con el director y guionista Alejandro Monteverde propone una nueva “inyección de motivación interna” con esta fábula sobre la fe protagonizada por un niño y pensada para toda la familia.
Con un presupuesto de unos veinte millones de dólares y un reparto con estrellas como Emily Watson o Tom Wilkinson, ambos nominados al Óscar —dos veces cada uno—, Little Boy es una producción independiente hecha con grandes mimbres, que se filmó en los estudios mexicanos de Rosarito, los mismos de Titanic .
“Hacerlo todo solo tiene ventajas y desventajas”, explicó a Efe Verástegui. “Tienes el poder de controlar el contenido pero no tienes la infraestructura de Hollywood, por eso tardamos cinco años en sacarla adelante”.
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