Fernando Centeno Chiong

El derecho a la impunidad

El ejercicio de la docencia se convierte en una grata experiencia en la medida que el profesor termina aprendiendo de los alumnos a través del conocimiento compartido y se satisface más cuando se polemiza y se debate.

En una reciente clase sobre derechos humanos, explicaba utilizando ejemplos simples, la clasificación de estos derechos en tres generaciones: la primera, los civiles y políticos; la segunda, los derechos sociales, económicos y culturales, y la tercera el derecho al progreso social, el medioambiente, la solidaridad y la paz entre otros.

Al concluir la cátedra una aventajada alumna me preguntó en cuál de estas clasificaciones podríamos incluir el derecho a la impunidad, a lo cual solo respondí: ejemplifique por favor… y, sin guardar un orden cronológico o de importancia me expuso los siguientes casos:

Cuando un presidente se reelige violentando la Constitución, con el aval de una Corte Suprema de Justicia y… no pasa nada.

Cuando un grupo de vándalos asaltan, roban y golpean a ancianos y jóvenes en una protesta social frente a la misma policía… y no pasa nada.

Cuando una patrulla en una supuesta confusión dispara a matar contra una familia y aunque se hizo un mamotreto de juicio, se desconoce si los culpables están realmente guardando prisión… y no pasa nada…

Cuando sospechosos del atentado el 19 de julio, manifestantes contra el Canal, mineros, sindicalistas, caribeños indiciados por la muerte de varios policías, y otros innumerables casos son sustraídos de su jurisdicción, encerrados en una ergástula en Managua, violentando las normas del debido proceso… y no pasa nada.

Cuando varias personas pobres mueren aterradas por el muro mal construido de una residencial, sin producirse un solo detenido por este crimen múltiple… y no pasa nada

Cuando más de 400 policías se toman una población minera e impiden la libre circulación, movilización y protesta de sus habitantes… y no pasa nada.

Cuando varios diputados y manifestantes son golpeados y vapuleados frente a la sede del propio Consejo Electoral a la vista de un comisionado de policía… y no pasa nada.

Cuando se descubren operaciones millonarias fraudulentas con útiles escolares de la empresa fantasma de un diputado y no pasa nada.

Cuando varias personas mueren incineradas en una Alcaldía por almacenar irresponsablemente pólvora en un baño… ¡y no hay un solo culpable!

O más recientemente, cuando se descubre que la empresa estatal eléctrica gastó millones en compra de chocolates burlando los mecanismos de auditoría… y no pasa nada.

—¿Continúo con más ejemplos?, preguntó la alumna…

—Creo que es suficiente… Usaríamos todo el día si agregamos a los que ya resumió… le respondí.

Para no sentirme mal ante la avalancha de ejemplos de impunidad y la incoherencia de enseñar el respeto a la Constitución y las leyes y las violaciones que se cometen, relaté una entrevista en Nueve en Punto, con el filósofo y jurista, doctor Alejandro Serrano, quien advirtió que uno de los graves problemas que tiene una sociedad es cuando la falta de institucionalidad, la violación de los derechos y la impunidad terminan convirtiéndose en una rutina.

Lo más grave que puede pasar es que la impunidad, que no es más que una parte del cáncer de la corrupción, se observe como algo normal, y terminamos convirtiendo los antiderechos en derechos.

¿En qué clasificación terminaremos incluyendo el derecho a la impunidad? Tal vez deberíamos crear una cuarta generación… la generación de la indolencia, la indiferencia y la apatía… pero como un derecho inhumano. El autor es docente de periodismo, Derecho y Ciencias Políticas. Miembro del Grupo Projusticia

Opinión Consejo Electoral impunidad Managua archivo

COMENTARIOS

  1. Manuel
    Hace 11 años

    De alguna forma, estamos castrando a las personas pensantes como esa aventajada alumna del docente Centeno Chiong, porque el «derecho a la impunidad» lo da nuestro silencio, nuestra apatía, nuestra inmoral complacencia y nuestra cobardía, todo lo cual «enseña» a la juventud a ser callada, apática, inmoral o cobarde. ¡Qué herencia más perversa estamos dejando a las nuevas generaciones!
    ¡DESPERTEMOS!

  2. Perico de los Palotes - Ven siempre con la misma óptica - Un país que busca una transformación, al parecer en solitario.
    Hace 11 años

    Triste verdad,pero así es.Si Uds los sandinistas no ayudan hacer el cambio la historia se vuelve repetir lo van a perder todo y empezar de nuevo y esta vez de cero y eso es lo que hemos vivido un poquito,se llama guerra civil que de civil no tiene nada.El operativo político/militar que tenga el talento de darse cuenta antes que nadie de la profundidad de esa fisura o descontento va poder usarla a su favor y va poder ejercer el poder y reescribir la historia con un sutil poder de discreción.

  3. CUANDO SEIS MILLONES DE NICAS VEN LO QUE ESTA PASANDO Y NO PASA NADA
    Hace 11 años

    Continúo: Cuando se entrega el territorio nacional a un chino y no pasa nada. Cuando se promulga una ley que prevalece sobre la Constitución Nacional, para permitir al chino hacer negocios con la construcción de un canal ficticio y no pasa nada. Cuando una población de seis millones de habitantes ve pasar todas estas cosas y no pasa nada.

  4. juan pueblo
    Hace 11 años

    Un pueblo arrodillado ofrendando su identidad,no merece vivir.

  5. Hace 11 años

    “Lo más grave que puede pasar es que la impunidad, que no es más que una parte del cáncer de la corrupción, se observe como algo normal, y terminamos convirtiendo los antiderechos en derechos” ¿“Y no pasa nada”? Si, está pasando algo muy grave, gravísimo, y es que hoy, como ayer, el pueblo se está aburriendo de sufrir tantos golpes a su dignidad, que se verá obligado a sacudirse el maltrato. ¡Y no será su culpa!

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