Brooklyn Rivera está decepcionado. Su rostro muestra el pesar tras haber perdido su diputación y haberse convertido en un enemigo para el Frente Sandinista, otrora aliado de Yatama, partido al que él representa.
Aunque introdujo un recurso de amparo, no parece tener mucha esperanza de que le devuelvan su diputación. Quizás por eso regresó a vivir a la costa Caribe, de donde es originario. Ya está pensando en algún trabajo que le permita sobrevivir, incluso, regresar a dar clases de Matemáticas, como lo hizo durante siete años antes de que su organización le pidiera ser diputado.
Rivera valora si valió la pena su alianza con el Frente Sandinista y la responsabilidad que tiene Yatama por el autoritarismo gubernamental. “No nos hacemos los locos”, expresa, pero también indica que buscará un resarcimiento por todo el daño que asegura le hicieron tras despojarlo de su escaño en la Asamblea Nacional.
¿Tiene esperanza de que le devuelvan la diputación?
La verdad de las cosas es que esto es un montaje más político que jurídico o legal. Por eso me mandan a fusilar primero y supuestamente me están investigando ahora. La verdad de las cosas es que el recurso de amparo está bien sustentado de todas las violaciones que se han dado. Si vamos a lo legal, a lo jurídico, obviamente hay una flagrante violación de mis derechos constitucionales. Tendrían que rectificarlo, pero vos sabés cómo andamos aquí.
¿Pero cree que le van a devolver la diputación?
Yo tengo que dar la batalla legal y en algún momento del camino me tienen que dar la razón. Dar la justicia, prevalecer pues y luego verá si me pueden restituir esos derechos violentados o resarcirse por los daños.
¿Resarcir cómo?
Bueno. Materialmente. Económicamente, porque a mí me quedan 15 meses más ahí de diputado. Además yo presidía una comisión de pueblos indígenas y afrodescendientes y eso también afecta a los pueblos. No solo en lo personal, sino también a las comunidades que me eligieron. Habrá que valorar todas esas afectaciones.
Sin embargo ellos dicen que usted es parte de la venta de tierras.
Eso de alguna manera, lo dicen para justificar lo injustificable. ¿Con qué iban a sustentar eso? Entre los señalamientos que hacía el diputado (Edwin) Castro, ninguno me menciona con participación directa. Si no que alega que son mis allegados y mis amistades y los miembros de mi organización, pero la pena no trasciende a los implicados. ¿Por qué a mí sí? No hay ninguna evidencia ni nunca la va a encontrar, porque tengo cuarenta años de trayectoria limpia. ¿Por qué no hay ninguna denuncia de los afectados de las comunidades? Más bien me defienden. Me respaldan. Algo anda mal. No me dieron derecho a la defensa.
Pero en el plenario ni usted mismo se defendió. ¿Por qué no votó en su defensa?
No. Yo tuve intervención y apenas me dieron cinco minutos y ahí hice lo que pude de una forma calmada. Y serenamente rechacé los argumentos y le exigí que me señalara a mí directamente. Y también pedí una comisión de investigación e hicieron caso omiso a esa propuesta.
La duda es por qué no votó en contra de su desaforación.
Yo hice un razonamiento. Pero la verdad me agarró primero de sorpresa porque no estaba en la agenda ni me había pasado por la mente que estaban preparando eso en contra mía. Yo venía agobiado por los problemas de la gente, los muertos, los heridos, la sangre. Yo venía para tener un espacio en el plenario y denunciar todo eso. Por eso es que decidí desde que llegué al plenario no participar de la votación de ninguna forma. Entonces, cuando ya todo estaba predeterminado y sabía que me iban a fusilar, yo tomé las cosas muy en calma, no me importaba el escaño y mi voto hubiera parecido que estaba defendiendo lo personal. Entonces, me abstuve, no iba a votar a favor. Hubiera retirado mi tarjeta, que hubiera sido lo ideal, pero yo por el agobio de los problemas y por la angustia de ese momento decidí no participar porque de todos modos estaba destituido.
Mucha gente lo interpretó como que usted tuvo miedo de votar contra el FSLN. ¿Fue así?
De ninguna manera. Eso es algo subjetivo que pueden decir. La verdad de las cosas es que más bien nosotros en algún momento nos sentimos muy profundamente dolidos por la arbitrariedad y la ilegalidad y ya sabía que eso iba a pasar de cualquier forma, porque la orden ya venía de arriba. ¿Qué iba a lograr yo participando sí o no? Aunque diga no, no contaba como que estaba defendiendo mi curul. Yo no quería defender nada más que mi integridad.
Usted me decía que es una injusticia, pero cuando votaron contra Xochilt Ocampo y Agustín Jarquín ustedes no dijeron nada.
Esa es otra situación, hombre. Lo mío imaginate cómo me agarra de repente. No estaba en la agenda del día. Y luego en un paso se me vincula con una supuesta corrupción por la venta ilegal de tierras. Que me agarra muy en lo personal en mi trayectoria. En cambio lo otro era más político. Que no votaron y era una decisión de la bancada de ellos. Ya estaba decidido eso por el Consejo Supremo Electoral.
¿Y esos casos le parecieron justos?
Lógicamente, arbitrario, ilegal también. ¿Por qué? El caso de Xochilt simplemente porque disintió pues, a mí me consta que ella pedía respuesta sobre el Gran Canal, esa concesión, porque sentía que estaba violentando la soberanía nacional y nadie se la quiso dar. Le decían que era una orden de arriba y entonces ella pidió que viniera el de arriba a explicar. Y entonces todos los otros colegas le cayeron encima y le callaron la boca. Semejante acción contra una disensión pues.
Pero usted en ese momento no se quejó por lo que le hacían.
Bueno… nosotros en la Asamblea Nacional, los periodistas nos llaman, nos entrevistan sobre temas específicos. No andamos ofreciendo dar declaraciones. A lo mejor no tuve la oportunidad de opinar sobre eso porque en esos momentos buscan a los diputados principales, a los cabecillas de las bancadas y a mí nadie me preguntó sobre esa decisión. Hubiera opinado de alguna forma.
¿Ustedes pensaron que esa alianza con el FSLN terminaría en esto? Parece una pasada de cuentas.
Bueno, volviendo un poco atrás. Esto inicia con la denuncia del fraude electoral del año 2012, en las elecciones regionales. Nosotros demostramos con evidencias claras, cómo se cometió el fraude técnico. Esa denuncia la llevamos a las instancias internacionales. Eso no lo olvidaron, no lo dejaron pasar. Luego vino la separación de la bancada. Ahí podía ocurrir cualquier cosa, pero a lo mejor no estuvieron listos. Luego vino la insistencia por el cumplimiento de la sentencia de la Corte Internacional de Derechos Humanos en el caso de Yatama. Mandan a reformar las leyes: la Electoral y la Ley de Autonomía y no han querido cumplir. Luego vino la insistencia del saneamiento de los territorios. Fuimos tres años seguidos al Foro Permanente de las Naciones Unidas y como que eso último les dolió mucho. Porque nos hicieron llegar un mensaje a través de algunos amigos, que estaban muy molestos y no querían hablar más conmigo.
¿Siente que esto fue como hacer un pacto con el diablo?
Viendo los resultados, uno puede compararlos con cualquier situación. La verdad es que nunca esperamos de parte del partido de Gobierno semejante atropello. No en lo personal. Es a todo un pueblo, porque la alianza se hizo con todas las comunidades, no con Brooklyn Rivera. El mensaje está más que comprensible.
¿Cuál es el mensaje?
El mensaje es que quiere destruir a la organización y su liderazgo para disponer de las tierras, dirigido a sus empresas, a sus megaproyectos y los colonos están como punta de lanza.
¿Esos colonos son enviados por quién?
Por los madereros, por los ganaderos, los buscadores de oro, los adinerados de este país. Además hay políticos del Gobierno que están detrás también.
¿Qué políticos?
Secretarios políticos. Ellos están involucrados en esto. Aun más, algunos tienen grandes extensiones de tierra. Entonces, ellos están detrás. Y luego vienen los grandes proyectos que quieren implementar disponiendo de las tierras libremente. Entonces, Brooklyn, Yatama y los pueblos indígenas son un obstáculo para estos intereses.
¿Pero alguna vez ustedes fueron ante las autoridades a hacer estas denuncias?
Constantemente. Hemos denunciado a los colonos, luego a los abogados. Esto es del conocimiento del Gobierno. Desde el 2008 estamos en esto.
Porque el Gobierno decía, a través de la Procuraduría General de la República, que hace años sancionarona algunos abogados.
No lo han hecho, hombre. En algún momento nos prometieron eso, destituir a los abogados y mencionaron a treinta y no hicieron nada. Te estoy hablando del 2012. Y capturar a todos los cabecillas de los colonos para procesarlos por vía judicial para que abandonaran las tierras comunales y nunca lo hicieron. Apenas capturaron a dos de ellos, hicieron un simulacro y ya. Y los abogados sancionados hoy los vuelven a sancionar, ¿cómo es eso? Después de seis años vuelven a hacer lo mismo. Es como que hay un juego ahí.
¿Qué va a pasar con Yatama? ¿Van a desaparecer?
No sé. A menos que desaparezcan todas las comunidades indígenas. No creo que ocurra.
Les pueden quitar la personalidad jurídica.
Pero nosotros no somos un partido político, más que una agrupación política somos una organización indígena. Y si hemos participado en elecciones regionales y municipales es porque no hay otra modalidad.
¿Valió la pena la alianzacon el FSLN?
(Suspira) En su momento sí. Porque los primeros cinco años permitió ciertos espacios y proyecciones para el movimiento indígena.
¿No se sienten con parte de la responsabilidad de que este Gobierno sea autoritario?
No creo. Somos parte del pueblo nicaragüense y en su momento eso se decidió y nosotros contribuimos a ese cambio en el Gobierno. Pero nosotros por sí solos no decidimos la suerte de Nicaragua. Nosotros como pueblos indígenas somos relativamente poquísimos. Sí contribuimos en su momento al prestigio y legitimidad del partido de Gobierno, pero no somos responsables por sí solos de las cosas que hoy tenemos en Nicaragua. No es que nos lavamos las manos ni nos hacemos los locos, solo que nunca esperamos que llegara esta situación tan extrema.
¿Se sienten usados?
No nos sentimos usados. Jugamos nuestro rol hasta donde no pudimos más. Porque nadie puede contra este monstruo.
¿Quién lidera en este momento a los pueblos indígenas? ¿Brooklyn Rivera?
Nosotros tenemos una dirección colegiada de 16 miembros que componen el directorio indígena étnico. Yo soy el dirigente principal. Esperamos muy pronto tener la gran asamblea de todas las comunidades para ver si renuevan el liderazgo y también decidir nuestra participación y los procesos que se avecinan y decidir también sobre toda esta agresión gubernamental.
¿Stedman Fagot se disputa ese liderazgo con usted?
Él es agente del Gobierno.
¿Tiene liderazgo de los pueblos indígenas?
No, no. Él desde hace años que se ha separado y primero se fue con el PLC y luego con el Frente ocupando cargos en el Gabinete de Gobierno. Él no ha ejercido ningún liderazgo y luego el Frente y los medios lo presentan como un líder indígena.
¿Le hace contrapeso a usted en ese liderazgo?
No. Él desde su posición en el Gobierno participa en acciones que van contra la organización y mi liderazgo. Él ocupó un cargo en Inpesca y eso le permite conseguir recursos y medios para su proyección. Y con eso se dedica a promover la política del Gobierno y va en la dirección de atacar a Yatama.
Usted decía hace poco que él ha dirigido la violencia en el Caribe.
Sí. Y creo que el Gobierno sabe, que el Gobierno lo ha mandado a hacer ese trabajo para echar contra Yatama todos los resultados. Así lo hizo.
¿Van a participar en las próximas elecciones?
No lo sabemos. Se va a decidir más adelante. Algunos no quieren que participemos en elecciones, otros quieren que busquemos nuevos aliados. Habrá que ver todas las posibilidades.
¿A qué se va a dedicar ahora que no es diputado?
Yo soy dirigente principal de Yatama. Tengo un compromiso con la gente. No voy a dejar a la gente sola. A eso me estoy dedicando en esta semana. A visitar las comunidades y visitar los diferentes sectores y meter mi recurso de amparo.
¿Pero no va a trabajar de nada?
Sí. En algún momento tendré que asegurar alguna pequeña fuente de subsistencia.
¿Qué tiene en mente?
Ya veré si regreso a la docencia o busco otra alternativa de subsistencia.
¿Sigue viviendo en Managua?
No. Volví a vivir en la costa.
PLANO PERSONAL
Brooklyn Rivera tiene 63 años. Está separado y tiene cuatro hijos. Antes de ser diputado fue profesor de Matemáticas durante siete años y ahora explora volver a ese trabajo, tras la pérdida de su diputación.
Desde el 2007 hasta este año fue diputado de Yatama en alianza con el Frente Sandinista.
Dice que nunca quiso ser diputado, pero las estructuras de Yatama lo invitaron a aceptar el puesto.