Martin Amis desmiente a aquellos que piensan que jamás se debería escribir ficción sobre el holocausto, «como si hubiera a la entrada de Auschwitz una señal de prohibido entrar a escritores». EFE/Alejandro García

Caminos del holocausto

Con La Zona de Interés (Anagrama) Amis vuelve al nazismo después de La flecha del tiempo, en este caso dando la palabra a los verdugos y a las víctimas y con tonos de humor negro.

El escritor británico Martin Amis, quien acaba de publicar La Zona de Interés, su segunda novela en la que aborda la cuestión del holocausto, considera “oportuno utilizar la sátira para destacar con desdén lo grotesco del régimen nazi”.

Con La Zona de Interés (Anagrama) Amis vuelve al nazismo después de La flecha del tiempo, en este caso dando la palabra a los verdugos y a las víctimas y con tonos de humor negro.

Amis reconstruye ese mundo a partir de tres vértices: Golo, un joven oficial sobrino del jerarca nazi Martin Bormann, que llega a un campo de exterminio para trabajar en la puesta en marcha de una fábrica con mano de obra esclava; Hannah, la esposa del comandante del campo, el grotesco Paul Doll, y el Sonderkommando Szmull, uno de esos judíos que colaboraban con los verdugos.

Rechaza Amis que su novela pueda ser asimilada a la comedia clásica, tipo Shakespeare o Jane Austen, que “nos situaría en un entorno en el que un hombre conoce a una mujer, se sienten atraídos y superan unas dificultades impuestas por una generación precedente, hasta alcanzar una situación de esperanza y se casan”.

En La Zona de Interés no se puede hablar de comedia, precisa Amis, sino de sátira. “La comedia provoca una cierta risa, y la risa la solemos asociar con la alegría, un estado positivo y cierto punto de frivolidad, pero la risa no siempre es felicidad, te puedes reír por desdeño, por desprecio, y ahí entramos en la sátira, que no es más que una ironía militante en la que quieres destruir lo que te produce la risa”.

Recurrir a la ironía era totalmente oportuno en el caso de la Alemania nazi, señala, porque “allí hubo muchas cosas patéticas, grotescas y es mejor reírse con una risa desdeñosa” y no resulta casual, añade.

Cultura

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