No cabe duda de que Juego de Tronos era el rival a batir en los premios Emmy. La serie ganó Mejor drama, en la que debía ser la noche más especial de Mad Men.
La serie fantástica, basada en las novelas del escritor George R.R. Martin sobre la lucha por el poder entre siete reinos, consiguió por fin el ansiado trofeo que se le escapaba de las manos desde 2011.
Peter Dinklage repitió como Mejor actor de reparto por su papel de Tyrion Lannister, miembro de una de las familias más poderosas de la saga.
Juego de Tronos también sumó los galardones a Mejor dirección y Mejor guion.
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