Dos sendas pancartas a través de la cual demandan justicia, centenares de personas, en su mayoría indígenas, acompañaron los restos del miembro del directorio de Yatama, Mario Leman hasta el cementerio de Waspam.
Previo al sepelio, el cuerpo fue llevado por unas horas a la llamada Casa Verde, de protocolo de Yatama. Luego el féretro fue conducido a la Iglesia Morava donde fue celebrado un acto religioso.
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El templo rebasó y muchos permanecieron en las afueras y alrededores del parque local.
Igual pasó en el cementerio, mucha de la gente no ingresó y desde afuera acompañaron a la familia.
Ayucín Ignacio, viuda de Leman, agradeció «la compañía de todos».
La viuda destacó la actuación de Leman durante los años ochenta, cuando dijo, pasó sacrificios pero siguió adelante para liberar a su pueblo.
La muerte de Leman empeora la situación entre los indígenas, dijo el suegro del asesinado, quien aseguró que el pasado 14 de septiembre Leman regresaba de las comunidades a las que ayudaba y mientras caminaba por la calle, le dispararon.


