Mientras los partidos y organizaciones opositoras se mantienen distanciados, buscando sus propias unidades a través de tres coaliciones, el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se beneficia de esta situación.
La Unidad Democrática, promovida por la organización civil Hagamos Democracia (HD), la Unidad Liberal Sindical y Republicana, liderada por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y la Coalición Nacional por la Democracia, encabezada por el Partido Liberal Independiente (PLI), son las tres alianzas que por separado llaman a la unidad con el propósito de vencer al FSLN, partido gobernante que encabeza la Alianza Unida, Nicaragua Triunfa, integrada por siete partidos en las últimas elecciones presidenciales de 2011.
El presidente de HD, Róger Arteaga, manifestó que la tarea para buscar la unidad no es fácil, porque las ambiciones y el personalismo de los líderes de los partidos opositores ha superado el interés general.
A esto se suma el control que ejerce el FSLN en la estructura electoral, la cual, pese a las demandas ciudadanas de cambios en el Consejo Supremo Electoral (CSE), hasta ahora no hay indicios de que las próximas elecciones de noviembre de 2016 vayan a ser transparentes, libres, justas y apartadas del control sandinista.
PROBLEMA MUY SERIO
“Los opositores se resisten a ir unidos a una elección y el Gobierno, por su parte, no tiene ningún interés en hacer cambios en el Consejo Supremo Electoral ni en la Ley electoral, entonces tenemos un problema muy serio”, dijo Arteaga, previendo otro fraude electoral en 2016, cuando lo más probable con este panorama es que se reelija por tercera vez consecutiva Daniel Ortega.
Arteaga ahora está convencido de que los partidos opositores están apostando a “conseguir curules en la Asamblea, en el Parlacen (Parlamento Centroamericano) y algunas alcaldías en los municipios, pero no están apuntando a ganar las elecciones”.
“Lo ideal sería que las tres coaliciones que existen en este momento se juntaran; escogieran a un candidato de consenso y que se fueran a las elecciones como ocurrió en 1990”, agregó Arteaga, haciendo alusión a la Unión Nacional Opositora (UNO), encabezada por Violeta Barrios de Chamorro.
El analista político Carlos Tünnermann Bernheim considera que por esa falta de unidad de los políticos opositores es que existe desconfianza de la ciudadanía a respaldarlos.
Además, Tünnermann opina que los anuncios de candidaturas prematuras, que revelan aspiraciones presidenciales, “la gente lo ve, en general, con alguna desconfianza, porque vamos a tener la repetición de lo que ha ocurrido en el pasado”, cuando los partidos participaron sin oportunidades de ganar.
Tünnermann también considera que el candidato opositor debe salir de una gran unidad, con el consenso de todos los partidos unidos, no de una facción, ni de un partido.
INDIFERENCIA CIUDADANA
Además, el analista político opina que “hay indiferencia de la gente, quienes no se dan cuenta de lo que puede significar que Ortega se reelija por un período más”.
PARTIDOS DEBEN CAMBIAR, SINO LA CIUDADANÍA LOS RECHAZARÁ
Irving Dávila, enlace de la Coordinadora Civil, expresa que los partidos políticos opositores tienen que entender que “hay un enorme rechazo de gran parte de la población a la forma en que han venido participando en las elecciones y al comportamiento de los liderazgos políticos”.
“Esas son dos circunstancias que están ahí de por medio, pero eso les da hoy en día la oportunidad a esos partidos políticos y a esos liderazgos de reconocer sus propias limitaciones y entender que no pueden y no deben imponer de arriba a abajo la conformación de toda una estructura política, para enfrentar el nuevo proceso electoral”, expresó Dávila, quien considera que los líderes de los partidos imponen a los candidatos por dedazo y no a través de la consulta de sus bases.
El enlace de la Coordinadora Civil valora que si por un lado no hay condiciones y por otro lado no hay comprensión de los partidos políticos a “la necesidad de transformarse a sí mismos, de democratizarse a sí mismos y de respetar las decisiones de sus propias bases desde los municipios, creo que las condiciones estarán empeoradas para participar en un proceso político electoral”.
08 de los 17 partidos políticos con personalidad jurídica, integran la Alianza Unida, Nicaragua Triunfa, encabezada por el partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)