Es mediodía y en esta casa rústica de madera no hay señales de comida. Pese a que es hora de almuerzo, el fogón está apagado y no hay ruidos en la cocina.
La zona está árida, la tierra seca y quebrada y el sol ataca sin piedad en la comunidad de La Zopilotera, ubicada en San Rafael del Sur, Managua, donde la sequía ha golpeado a las familias que siembran para consumo propio.
En la casa donde no se espera comida, doña Vilma Mendoza, junto con sus tres hijos, está sentada en un tablón debajo de una enramada, sin saber si en el día se logrará hacer un tiempo de comida, pues un día antes comieron guineo con sal.
Mendoza inicia su rutina a las 4:00 a.m. Debe alistar a sus hijos para ir a la escuela, no por el hambre del saber, sino de aliviar el estómago de sus hijos con la merienda que dan en la escuela El Coyolar, ubicada a siete kilómetros de distancia, que para ella se traduce en hora y media a pie.
“El problema que tenemos ahora es que esta niña, (la menor de sus hijas, Yanelys) ya no tiene zapatos; ¿usted sabe, caminar tres horas diario en el solazo?”, se preguntó Mendoza, mientras enseña las chinelas que usaba Yanelys, partidas por la mitad.
“Ayer (el miércoles) que los fui a dejar a la escuela la profesora me dijo que me iba a regalar una librita de arroz, que mañana (ayer viernes) se los voy a hacer sancochado, nunca habíamos pasado tanta hambre como ahora”, cuenta llorando Mendoza.
Antonio González, esposo de Vilma, asegura que el problema es que la sequía les afectó tanto que la primera cosecha se “achicharró” y solo esperan que el cielo les dé lluvia para aventurarse a sembrar de postrera.
“Yo trabajo en el campo, pero con esta situación ni trabajo hay y antes que todavía teníamos agua en el pozo ella (Vilma) salía a lavar y con eso (el dinero ganado) comíamos, pero ahora la situación es peor porque los pozos se secaron y no hay agua”, dijo González.

LA PRENSA/M. ESQUIVEL
PLANTACIÓN SE SECÓ
En la entrada de La Zopilotera hay otro productor que cada año siembra de cuatro a ocho manzanas de maíz, este año no fue la excepción, pero antes de agosto toda la plantación se secó y ahora en el lugar solo quedan los restos después de que las vacas se comieron las plantas de maíz seco.
“Aquí estamos muriendo por la sequía, todo lo que sembraron de primera se les quemó y ahora nadie quiere sembrar porque hay temor, no hay señales de lluvia y eso nos preocupa; aparte todos los pozos se están secando, necesitamos que nos ayuden porque son varias familias que están pasando hambre en esta zona”, sostuvo Mario Briceño Calero, productor.
CANÍCULA PRONUNCIADA
La canícula entró el 15 de julio y debió salir el 15 de agosto; sin embargo, se ha prolongado veinte días más y posiblemente continúe por tiempo indeterminado.
Las familias que están en las zonas afectadas por la sequía, como La Zopilotera y La Gallina en San Rafael del Sur, esperan que se ejecute un plan para enfrentar la hambruna.
Asimismo, los departamentos ubicados en la zona Central del país, como Boaco y Chontales, e incluso áreas de Bluefields en el Caribe Sur, se prevé que sean los más afectados.
MÁS SEQUÍA
Visitación Sevilla, regional de Programa Nitlapan, indica que el corredor Pacífico, Oriente y Sur del país, ha sufrido una gran prolongación de sequía, enfrentando el verano y un período largo de canícula.
“Esto ha traído como consecuencia que los sectores agropecuarios estén sufriendo pérdidas totales trayendo desbalance en la producción y reproducción; de seguir el fenómeno, la crisis alimentaria para el ser humano y los animales será muy marcada, porque la mayoría de los departamentos depende de la producción de granos”, expresó Sevilla.