Guatemala cerrará mañana una semana trepidante con elecciones generales. La desaforación del presidente Otto Pérez Molina, acusado de corrupción, y su posterior renuncia y encarcelamiento han creado un ambiente de ebullición y euforia entre los ciudadanos, que han cambiado la apatía por un compromiso para votar. La crisis política también ha servido para cambiar la intención de votos y catapultar a nuevo un personaje, Jimmy Morales, hasta ahora secundario.
Más de 7.5 millones de guatemaltecos, cuyas movilizaciones coadyuvaron a la dimisión del mandatario, están convocados a la primera ronda de las elecciones presidenciales, en las que además se elegirá a 338 alcaldes, 158 diputados al Congreso y 20 al Parlamento Centroamericano (Parlacem).
Los guatemaltecos “indignados”, quienes no cesaron de protestar pacíficamente cada semana desde que comenzaron a destaparse los casos de corrupción en abril, dejaron claro que no están dispuestos a tolerar la corrupción, en tanto reclaman un cambio del sistema político. Los electores se muestran ahora menos confiados y más vigilantes con respecto a los candidatos.
“Los políticos hacían lo que querían, pero estos casos de corrupción hicieron que muchos despertaran y ya no nos vamos a dejar”, dijo a la agencia AFP Luisa Monterroso, una nutricionista de 34 años que ha acudido a varias protestas. “Creo que Guatemala ha cambiado y de ahora en adelante los diputados y nuevas autoridades serán más fiscalizadas”, añade.
MAYOR PARTICIPACIÓN
Hasta el martes pasado, cuando el Congreso le retiró la inmunidad a Pérez Molina, estas elecciones eran consideradas, por propios y extraños, como las más atípicas de la historia. Analistas consultados por la agencia Acan-Efe calculaban que el abstencionismo y el voto nulo superarían holgadamente la media histórica. En los comicios anteriores, de 2011, según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), la cifra de abstención fue del 39.17 por ciento.
Pedro Trujillo, decano de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Francisco Marroquín, explicó por teléfono a LA PRENSA que los recientes cambios políticos han trocado el ambiente de crispación por uno de “mayor participación”.
Tras perder su inmunidad y con una orden de captura inminente en su contra, el general retirado dimitió el jueves antes de ponerse a disposición del juzgado que lleva la acusación en su contra. La salida de Pérez Molina dio paso a la investidura como presidente del abogado y diplomático Alejandro Maldonado Aguirre, quien se desempeñaba como vicemandatario desde el pasado 14 de mayo.
CASTIGO A PARTIDO LIDER
Los guatemaltecos quieren participar en las elecciones empujados por la euforia de lo que se puede llamar una revolución sin armas. Además, como una forma de escarmiento al partido Libertad Democrática Renovada (Lider), que a pesar de ser de oposición siempre se plegó en el Congreso a las necesidades de Pérez Molina.
“El partido Lider tiene una campaña del no voto, pues piensan que así ganarán”, comentó Trujillo, quien agregó que muchos ciudadanos han decidido incentivar la participación “solo para castigar a la oposición”.
Ligia Blanco, analista del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria, afirmó que al partido Lider no haberse distanciado a tiempo del Gobierno, les costó la asociación de “cómplices”, según un artículo de la revista ContraPoder .
SACUDIDA A CANDIDATURAS
En medio de la crisis política que afronta el país, la contienda electoral también vivió su propia sacudida el jueves con la publicación de una encuesta en la que el comediante Jimmy Morales, de 46 años, parte como el principal favorito para ganar la Presidencia, por encima del abogado y empresario Manuel Baldizón, de 45 años.
El sondeo, realizado por la empresa privada Pro Datos y publicado por el diario local Prensa Libre, atribuye a Morales un 25 por ciento de la intención de voto, seguido por Baldizón (22.9 por ciento), en segundo lugar, y la ex primera dama Sandra Torres, 59 años, de la socialdemócrata Unión Nacional de la Esperanza (UNE) con 18.4 por ciento.
La encuesta, realizada entre el 23 y el 29 de agosto, resalta el ascenso en las últimas semanas de Morales, miembro del partido Frente de Convergencia Nacional (FCN) y quien no tienen ninguna experiencia política previa tras una carrera como actor, productor y comediante.
PASAN FACTURA A BALDIZÓN
Baldizón, fundador de la agrupación política Lider, había comandado las encuestas durante los últimos cuatro años, desde que perdió los comicios de 2011 frente a Pérez Molina.
Trujillo aseguró a LA PRENSA que los escándalos de corrupción y la caída de Pérez le han pasado factura a Baldizón, por su asociación con el partido de Gobierno, mientras han catapultado a Morales, quien se presenta como una “opción” a los políticos corruptos.
“Baldizón arrastra el lastre de su mal manejo de la campaña, su aislamiento, su recurrente victimización, el constante desacato a las autoridades electorales y la denuncia de corrupción y antejuicio en contra de su candidato a la Vicepresidencia, Édgar Barquín”, señala un artículo de Prensa Libre. Mientras que de Torres afrman: “Carga con el descrédito de la corrupción en el régimen de Álvaro Colom y su cogobierno con este, de manera autoritaria”.
La legislación guatemalteca estipula que si ningún candidato recibe la mitad más uno de los votos en la primera vuelta electoral será necesaria una segunda vuelta con los dos postulantes con más sufragios a su favor.
Trujillo manifestó que las estadísticas muestran que la batalla electoral se ceñirá a tres candidatos por dos puestos para la segunda vuelta. En caso de que esta sea necesaria, tal y como ha sucedido en los últimos siete comicios realizados desde 1985, se celebrará el próximo domingo 25 de octubre.
SEGURIDAD EN ELECCIONES
La Policía de Guatemala ha desplazado a sus más de 35,000 agentes para garantizar la seguridad de las elecciones generales del próximo domingo, informó ayer el Ministerio de Gobernación (Mingob).
La fuerza pública será ubicada en los alrededores de los 3,047 centros de votación de los 338 municipios de los 22 departamentos que tiene el país, indicó el Mingob.
La titular del Interior, Eunice Mendizábal, aseguró que el despliegue policial busca proteger las 19,583 mesas receptoras de votos.
Además de los agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) se ha informado que el Ejército también tiene programado desplazar a unos 19,000 soldados para que contribuyan con la seguridad de las votaciones.
