El grupo terrorista Estado Islámico (EI) decapitó al exdirector de antigüedades de Palmira, de 82 años, quien estuvo al frente de estas famosas ruinas durante cuatro décadas. Jaled al Asaad fue asesinado porque los yihadistas lo consideraban el “director de los ídolos” de esta localidad, informó ayer el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
El destacado arqueólogo, asesinado la noche del martes en esa histórica ciudad siria, fue también acusado por el EI de representar al régimen del presidente sirio Bachar al Asad, en “congresos apóstatas”, en referencia a las conferencias internacionales sobre antigüedades.
Los simpatizantes del grupo yihadista hicieron circular en internet fotografías de un cuerpo atado a un poste eléctrico en la famosa ciudad antigua de la provincia de Homs (centro), identificándolo con un cartel como el del exfuncionario. A un lado podía verse la cabeza cortada.
El Observatorio, que citó a fuentes cercanas al arqueólogo, explicó que yihadistas de Palmira lo denunciaron por una venganza personal. El grupo extremista lo arrestó hace un mes, pero luego se comprometió a liberarle. Por ello la población se sorprendió al ver que era conducido a una plaza pública para ser ejecutado.
“Hablaba y leía el palmirio y cuando la Policía nos entregaba estatuas robadas, nos dirigíamos a él para que determinara si eran verdaderas o falsas”, explicó a la AFP el director de antigüedades y museos de Siria, Maamun Abdelkarim.
Unesco y EE. UU. reaccionan
El departamento de Estado de EE. UU. “condenó en los términos más firmes (…) un asesinato espantoso” cometido por “asesinos bárbaros”. Su portavoz, John Kirby, aseguró que los intentos (del EI) para borrar la rica historia de Siria están destinados al fracaso”.
La directora general de la Unesco, Irina Bokova, se manifestó “indignada” por “el asesinato brutal” de Assaad. “Lo mataron porque no podía traicionar su profundo compromiso con Palmira”, señaló en un comunicado.
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