Dicen que la vida se encarga de poner en el camino una oportunidad inmensa cada cierto tiempo para cada uno.
Dixon Flores, el muchacho boxeador de Chontales, pero que habla como si fuera cubano, abordará hoy antes del mediodía el avión que lo trasladará a México, donde el sábado 15 de agosto tendrá lugar su pelea por título del mundo de las 115 libras con el campeón local Carlos “El Príncipe” Cuadras.
Como se trata de una oportunidad inmensa, Dixon Flores abandonó el país durante cuarenta días para acondicionar su cuerpo en Las Mañanitas, un lugar de la zona centro de Ciudad de Panamá, siguiendo los consejos del entrenador canalero, Orlando Soto.
“Él me decía que iba a llegar largo”, cuenta su padre Francisco Velásquez, quien viajó desde Juigalpa el día en que Dixon marcó 118 libras en el prepesaje que exige el Consejo Mundial de Boxeo una semana antes de la pelea.
“Para mí este combate es una prueba y una bendición a la vez. No pienso perder. A esa idea no le he dado espacio en mi cabeza. Nunca me había entrenado tan fuerte como ahora”, reveló Dixon, el orgullo de una familia humilde de su natal Juigalpa, quien abandonó las clases a los 14 años para entregarse por entero al boxeo por la influencia de su tío materno Léster Flores.
Allá en Las Mañanitas Dixon conoció a los boxeadores venezolanos Jonfrez Parejo (actual campeón interino de las 118 libras de la AMB) y Liborio Solís, con quienes desarrolló labores de guanteo.
EL PODER DE DIXON
25 nocauts en 32 peleas registra Dixon Flores en su carrera. En este trayecto ha ganado 11 peleas y pierde dos, la última fue julio de 2014.
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