En Letra Pequeña

Hay un experimento social que trataré de resumir en este párrafo: meten a cinco monos en una jaula, en el centro de la cual cuelga un gajo de bananos.

Monos y bananos

Hay un experimento social que trataré de resumir en este párrafo: meten a cinco monos en una jaula, en el centro de la cual cuelga un gajo de bananos. Bajo este colocan una escalera. Cuando uno de los monos trata de subir la escalera para tomar los bananos, unas personas armadas de mangueras atacan al resto del grupo con fuertes y fríos chorros de agua. Esto sucede cada vez que un mono trata de subir la escalera, a tal punto que después de varios intentos, cuando a alguno se le ocurre ir por los bananos, el resto lo agarra a golpes para que desista antes de que comiencen a echarles agua. Y llega un punto en el que ya nadie más sube por los bananos. Los monos renuncian a su derecho a comer bananos. Y hay paz en la jaula.

Chantaje

Lo que hace la Policía con los “miércoles de protesta” es casi lo mismo. Cada vez que un grupo de ciudadanos reclama su derecho a elecciones libres, la Policía estrangula Managua estableciendo un desproporcionado bloqueo en el centro de la ciudad, lo cual provoca caos, embotellamientos y pérdidas económicas en los negocios cada miércoles por la mañana. La intención obvia es que el resto de ciudadanos asocie sus atrasos y pérdidas a las protestas y, en consecuencia, culpe de ello a los ciudadanos que reclaman y no a la Policía que establece esos bloqueos con sabor a chantaje: ya saben, si protestan arderá Troya. Y ya que ellos no pueden decir públicamente que elegir es un delito, esperan que sean los otros ciudadanos los que hagan entrar en razón a quienes reclaman ese derecho.

Desproporción

¿Qué sentido tiene todo ese despliegue policial? Hasta hace un mes se habían realizado una docena de protestas sin que hubiese mayores sobresaltos. Sin embargo, un miércoles, sin justificación alguna, la Policía apareció en gran número y mala actitud bloqueando calles, dispuesta a impedir que el grupo de ciudadanos se apostase de nuevo frente al Consejo Supremo Electoral para ejercer su legítimo derecho a la protesta. En los siguientes miércoles el cerco fue más grande y mayor la cantidad de policías, sin que nadie encuentre proporción alguna entre el tamaño de la protesta, pacífica y legítima, y el despliegue policial, abusivo y exagerado.

Tiro por la culata

Visto desde cualquier punto, ese despliegue policial es un “tiro por la culata”. En primer lugar porque es un sinsentido. La Policía está para garantizar los derechos de los ciudadanos, no para impedirlos. Y hasta donde yo sé, aún está consignado en la Constitución el derecho de los nicaragüenses a la protesta y a manifestarse libremente. En segundo lugar, porque resulta contraproducente. Si antes, como los orteguistas acostumbran burlarse, las protestas eran “de cuatro gatos” y pasaban casi inadvertidas, ahora, cada miércoles son mayores, y al bloquear tantas calles y crear tanto caos, involucran a miles de ciudadanos a quienes les recuerdan que ese caos se debe a que el gobierno de Daniel Ortega no permite elecciones libres y hay ciudadanos reclamando por ello.

Implosión

En el fondo, lo que existe es el miedo terrible a un descontento popular que le enseñe a Daniel Ortega la puerta de salida. Él sabe que nunca va a dejar el poder por los votos. Ni por grupos armados, como piensan algunos. Sí le teme a la implosión social. A la insurrección en las calles. En estos tiempos es más fácil que un país cambie de gobierno por protestas generalizadas que por guerrillas o golpes de Estado. Por ello se toma muy en serio esas protestas de “cuatro gatos”. Pueden ser la chispa que encienda la pradera, como está pasando en tantos países actualmente. Y esa es la única explicación que le encuentro a esa desproporcionada reacción policial a un reclamo ciudadano, por demás legítimo.

Ciudadanos

Hasta ahora no he escuchado a ningún orteguista, ni al más recalcitrante de ellos, pronunciarse públicamente en contra de las elecciones libres y transparentes. Sin embargo, a todos ellos les molesta que alguien reclame ese derecho. La verdad es que esos pocos que protestan cada miércoles están ahí defendiendo el derecho que tenemos millones, incluyendo a los sandinistas, porque elegir no es una concesión de gobierno ni hacer fraude un derecho de nadie. Y confío en que la población es suficientemente inteligente para no dejarse engañar, como a los monos, y no va atribuirle el caos, los chorros de agua, a quienes protestan pacíficamente sino a los verdaderos responsables: los que bloquean las calles y sostienen la manguera en sus manos. Somos ciudadanos, no monos. Y eso debería hacer la diferencia en este experimento social al que estamos siendo sometidos.

Columna del día En Letra Pequeña archivo

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COMENTARIOS

  1. TIOOTTO
    Hace 11 años

    Tienes Razón amigo, tu mismo lo dices; «la población es suficientemente inteligente para no dejarse engañar», por quienes quieren seguir desacreditando a un gobierno que le ha dado de todo a los mas necesitados.

  2. Andrew Herrera
    Hace 11 años

    buenisima su FABULA de la jaula y los monos enjaula2; es cierto la policuaca de la dictadura Neo-nazidinista, se asustan que 4 PELA GATOS LIBERO-CONSERVADORES (asi le llaman despectivamente los piricuacos que viven en Gringolandia a los luchadores por libres elecciones) que protestan en el Consejo $andinista Electorero (CSE), les da orgasmos kakales que salgan mujeres a protestar, la dictadura y sus adaletres se asusta que los ancianos reclaman sus derechos de JUBILACION. VIVA LA JUVENTUD LIBERA

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