El presidente inconstitucional Daniel Ortega pidió este jueves a su homólogo estadounidense, Barack Obama, clemencia para el preso nicaragüense Bernardo Aban Tercero, próximo a ser ejecutado, pero este gesto depende solo del gobernador de Texas, Greg Abbott, aseguraron expertos.
“En este caso, el presidente Obama no tiene autoridad legal para decirle a Texas lo que tiene que hacer”, explicó en una entrevista con Efe Robert Dunham, director del observatorio Death Penalty Information Center (DPIC, Centro de Información sobre la Pena de Muerte).
Según la legislación estadounidense, la ejecución de Tercero, prevista para el próximo 26 de agosto, solo la puede parar una decisión judicial o una clemencia otorgada por el propio Abbott o por la Junta de Perdones de Texas.
“El presidente puede pedir a los estados que conmuten la pena de muerte o suspendan la ejecución, pero no tiene poder para cambiar la sentencia ni tiene poder para decir a los gobernadores, a los legisladores estatales, a los fiscales estatales o a los tribunales estatales lo que deben hacer”, agregó Dunham.
En la misiva enviada este jueves, Ortega pedía a Obama clemencia apelando a las competencias del presidente estadounidense: “Usted, en casos muy especiales, puede ejercer ese derecho humanitario a favor de un ciudadano sobre quien pende la pena capital”.
HACE FALTA UN MILAGRO
Consultadas por Efe, fuentes de la Gobernación de Texas afirmaron que, por el momento, “no hay comentarios” al respecto de la solicitud de Brenes.
El gobernador de Texas, Greg Abbott, firme defensor de la pena de muerte, asumió el cargo en enero de este año y, desde entonces, Texas ha ejecutado a nueve presos sin que el gobernador haya hecho uso de la clemencia en ningún caso.
Expertos aseguran que “siempre existe la posibilidad de que el gobernador otorgue clemencia, pero eso no ocurre muy frecuentemente en Estados Unidos y todavía menos en Texas”.
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