Saif al Islam, el hijo más conocido de Muamar Gadafi, y ocho colaboradores del difunto dictador libio fueron condenados a muerte ayer por un tribunal de Trípoli por la sangrienta represión de la revuelta que puso fin al régimen en 2011.
El tribunal condenó a muerte entre otros al último primer ministro de Gadafi, Bagdadi al Mahmudi, y a su exjefe de los servicios de inteligencia, Abdala Senusi.
Los dos exdirigentes estaban presentes en la sala. Saif al Islam no asistió en cambio al juicio en la capital libia, porque está preso en la ciudad de Zintan (suroeste), en manos de una milicia opuesta a las autoridades de Trípoli. Durante el proceso compareció por videoconferencia.
Todos fueron procesados por su papel en la represión de la revuelta que, ayudada por una intervención de la OTAN, terminó con más de cuarenta años de régimen gadafista en 2011 y con la propia vida de Gadafi.
En total, 37 personas estaban acusadas de delitos como asesinato y complicidad en la incitación a la violación durante la revuelta de 2011. También fueron procesados por secuestro, pillaje, saboteo, malversación de fondos públicos y contratación de mercenarios africanos.
El juicio, iniciado en abril de 2014, fue criticado por organizaciones internacionales que afirman que los acusados tuvieron un acceso limitado a abogados y a documentos clave. El Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos advirtió en un comunicado que durante el proceso hubo “acusaciones de malos tratos y audiencias sin acusados”.
Amnistía Internacional calificó de “lamentables” las sentencias.
El proceso también se vio marcado, en el caso de Saif al Islam, por una disputa no resuelta con la Corte Penal Internacional de La Haya, que reivindica su jurisdicción en el caso.