El avance de los días es como la caída de la arena en el reloj antiguo para los gerentes generales, casi imperceptible, pero imparable. Y es el acercamiento al día límite para los cambios libres, 31 de julio, que empuja a los equipos hacer sus jugadas y conseguir a los jugadores que necesitan, algunos a lo inmediato y otros para futuro.
Ayer, no fue un día muy movido, pero sí interesante para algunas organizaciones de las Grandes Ligas, que buscan llenar el saco y no dejar vacíos en las estructuras de sus equipos.
Uno de esos cambios llamativos fue el del relevista Steve Cishek, que los Marlins de Miami enviaron los Cardenales de San Luis, a cambio del pícher Kyle Barraclough.
Los que llenaron un vacío inmediato fueron los Angelinos de Los Ángeles, que a cambio de dinero (sin especificar) adquirieron al tercera base de los Medias Blancas de Chicago, Conor Gillaspie, que si bien no es una estrella, cubrirá el hueco dejado por el lesionado David Freese.
Aunque el trato se había hecho el jueves, los Astros de Houston lo formalizaron ayer. Se trata de la llegada de Scott Kazmir de los Atléticos, que ayer mismo abrió partido y que su arribo dará fortaleza a un equipo cuyo bateo lo tiene en la pelea en la Liga Americana.
Pero lo más llamativo quizás no son los cambios ya hechos, sino los que aún deambulan en el umbral de lo incierto con la etiqueta de rumores.
Según reportes extraoficiales, los Mets de Nueva York consiguieron al infielder Juan Uribe y el pícher Kelly Johnson, de los Bravos de Atlanta; los Cachorros de Chicago buscan al abridor Cole Hamels, de los Filis de Filadelfia o David Price, de los Tigres de Detroit; mientras que los Azulejos de Toronto quieren al pícher Jeff Samardzija, de los Medias Blancas de Chicago.
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