En las últimas semanas se ha hablado bastante sobre la dignidad de los griegos, esto por las severas condiciones a las que se debe someter la población helena para poder recibir del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a título de nuevos préstamos, las enormes cantidades de dinero que se necesitan para encarar la terrible crisis económica y financiera y comenzar a superarla.
Para algunos, las condiciones que se están imponiendo a los griegos son humillantes, pero a otros les parece que lo indigno es haber gastado lo que no tenían, querer vivir a expensas de los demás, negarse a pagar las deudas y todavía pretender que se les siga dando más dinero.
En la antigüedad los griegos definieron la dignidad con el concepto de Areté. Areté es lo virtuoso, la honradez, el culto a los dioses, la estimación a los padres, el respeto a la propiedad ajena, el cumplimiento de los acuerdos, la santidad de los juramentos y de la palabra empeñada, el valor personal, la defensa de las causas justas, la compasión con los desvalidos, etc.
Pero Areté es también un personaje mitológico.
Areté (con el significado de excelente, honesta, digna), era una dama ejemplarmente virtuosa, nieta del dios de los mares Poseidón, el mismo que en la mitología romana es llamado Neptuno.
Poseidón tuvo sexo con Peribea, la hija menor de Eurimedonte, uno de los gigantes hijos de la Tierra (Gea) y del Cielo (Urano) que nacieron de la sangre de este cuando fue mutilado en sus genitales por Cronos, su propio hijo. La sangre de Urano fecundó a Gea al caer sobre ella y nacieron así los gigantes que existieron en los tiempos remotos y fabulosos.
Pero no era buena cosa el gigante Eurimedonte, pues según una leyenda violó a Hera, hermana y esposa de Zeus, cuando todavía era una niña. De esa violación habría nacido Prometeo, el titán que sube al cielo en una carroza, se aproxima al Sol y toma un poco del fuego de los dioses para darle la inteligencia a los mortales.
Pues bien, de la relación de Eurimedonte con Peribea nacieron Rexénor y Nausitoo, quien al llegar a adulto se convierte en rey de los feacios, el pueblo que habitaba la isla griega de Kérkyra, o Esqueria, que ahora es llamada Corfú.
Rexénor fue padre de Areté, la virtuosa, quien todavía es una niña cuando muere su padre, atravesado por una flecha de Apolo, según cuenta Homero en La Odisea sin entrar en detalles de por qué el dios de la luz del Sol mata a Rexénor.
Al quedar huérfana Areté es protegida por su tío, Nausitoo, con quien se casa después de algún tiempo y llega a ser una reina noble y virtuosa, amada por su pueblo.
Nausicoo y Areté reinan en Esqueria, la ciudad principal de los feacios, cuando llegan los Argonautas que van de regreso de la Cólquide, después de apoderarse del Vellocino de Oro y llevando con ellos a la princesa Medea, quien se ha enamorado perdidamente de Jasón, el líder de los míticos expedicionarios.
Nausitoo dice y decide que si Medea todavía es virgen, debe ser devuelta a sus padres. Y en efecto lo es, Jasón no ha tenido sexo con ella. Entonces Medea, quien no quiere regresar a su país porque su propio padre podría matarla por haberse fugado con Jasón, a quien ama, implora a Areté que le ayude. Areté tiene potestad de sacerdotisa y casa a Medea con Jasón, con lo cual a orden de Nausitoo de devolverla si todavía es una virgen, queda prácticamente anulada.
También Odiseo (Ulises) llega a la tierra de los feacios y al reino de Nausitoo y Areté, cuando naufraga cerca de la costa de Esqueria en su largo y azaroso viaje de regreso a Itaca, después de la Guerra de Troya.
Las olas arrastran a Odiseo hasta las playas de Esqueria. Allí lo encuentra la hermosa Nausicaa, hija de Areté y Nausitoo, quien lo lleva hasta la residencia de sus padres. Nausitoo y Arete acogen a Odiseo, le rinden los honores que merece como héroe de la Guerra de Troya y porque el honor de los griegos obliga a atender y honrar a los visitantes.
En La Odisea Homero cuenta que Nausitoo ayuda a Odiseo a seguir su viaje, para lo cual le regala un barco en reemplazo del que se destruyó en el naufragio. Pero Poseidón convierte en piedra la nave que Nausitoo regala a Odiseo para impedir que continúe su viaje de regreso a Itaca.
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