Dixon Flores es la descripción de la mayoría de los boxeadores en Nicaragua: nacen en la incubadora de la pobreza, anhelando la grandeza, buscando placeres económicos y sin golpes como para conectarle a la vida. Él puede ser el último en el ranking o el primero, con un destino cargado como una cruz a la hoguera; “por eso decidí entrar al boxeo, para tratar de salir adelante”, comentó.
Su boxeo es indescriptible, su esfuerzo inhumano y su corazón no conoce derrotas, aunque su récord profesional tenga dos. “Marcelo Sánchez, mi promotor, me llamó para indicarme que el combate ante Carlos Cuadras va por título mundial de las 115 libras”, relata mientras descansa del entrenamiento del día en Panamá, donde actualmente se adiestra con Orlando Soto y ha hecho sparring con los excampeones Liborio Solís y el campeón interino de las 118 libras Yonfrez Parejo.
El día en que el hombre tenga probabilidades de llegar al sol sin hacerse cenizas, Flores tendrá una oportunidad dentro del pugilismo para derrotar a Cuadras, el más sólido peleador de las 115 libras.
“Soy bien pobre, muy humilde y sé que puedo dar la sorpresa. Seamos realistas, es difícil, pero me ayudará mucho el hecho de tener más de veinte días entrenando en Panamá”, explicó el púgil.
El combate está programado para el 15 de agosto en Puebla, México, y el nicaragüense llegará el 20 de este mes al país, más pulido, más entrenado y con más esperanzas que antes.
“Yo entiendo que pocos creerán en mí, pero sé que sorprenderé allá en México”, sentenció el muchacho originario de Chontales.
Flores, mejor conocido como “Esperancita”, se levanta de madrugada, le abre los ojos a la realidad y corre diariamente, luego se marcha a la construcción donde se destaca como albañil y en la tarde se entrega al boxeo.
CONFIRMADA
“Ya firmamos el contrato. La única cosa que faltaba era ponernos de acuerdo en la bolsa y ya llegamos a un punto medio”, explicó el promotor de Dixon Flores, Marcelo Sánchez.
Flores partió a Panamá a mediados de junio, porque se estaba preparando para enfrentar a José “El Danto” Pérez.
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