Un cólico es un dolor agudo que proviene de una víscera interna, con “alzas y bajas” de intensidad y que surge porque se ha producido inflamación, torsión u obstrucción de la misma, siendo uno de los más frecuentes el cólico.
El cólico hepático o biliar puede ser simple o complicado. El primero es un dolor que aparece debajo de la costilla derecha y puede rodear la zona alta del abdomen, acompañado de náuseas, vómitos y desencadenado por comidas grasosas.
El nacatamal del domingo es factor desencadenante común, y la mayor posibilidad es que el paciente tenga piedras en la vesícula biliar (VB) o colelitiasis.
Se alivia con analgésicos inyectados.
En una persona que tiene historia de haber sufrido cólicos biliares simples con o sin colelitiasis puede llegar a presentar complicaciones de su colelitiasis con un cuadro doloroso más complejo, y potencialmente letal por lo que se le ha llamado cólico biliar o hepático complicado.
Una piedra biliar puede “taponear” las vías biliares (cístico o colédoco), entonces el dolor se vuelve persistente, la VB se hincha o distiende, hay náuseas, vómitos, fiebre y mal estado general.
En los ojos y la piel aparece una coloración amarillenta o ictericia.
Estos casos se manejan en hospital porque requiere de atenciones intensivas de varios especialistas, y eventualmente puede necesitarse cirugías de emergencia.
Cuando la VB se inflama o infecta aparece la colecistitis aguda, también puede llenarse de pus (piocolecisto) o de agua (hidrops).
Una piedra impactada en las vías biliares produce una coledocolitiasis con o sin pancreatitis aguda asociada.
Las colangitis son cuadros clínicos infecciosos potencialmente mortales, sino se diagnostican y tratan de urgencia.
Debe consultar con su médico internista de confianza, si tiene piedras en la VB. Decídase por una cirugía laparoscópica. No se exponga a peligros.
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