La constancia de defunción del Ministerio de Salud que recibieron los familiares de Harold Francisco Flores Balladares, muerto el 28 de junio supuestamente en celdas de la Policía, determinó que fue por “muerte súbita”.
El médico y diputado Armando Herrera criticó este tipo de resultados médicos. “Yo soy médico y eso no es muerte súbita, porque murió en los brazos de uno de sus compañeros de celda, este muchacho vomitó sangre (…) por todos sus orificios expulsó sangre, o sea, lo reventaron por dentro”, expresó el denunciante.
Herrera explicó que “muerte súbita es que estás bien sana y de repente se te paralizó el corazón y la respiración ya estás muerta”.
El parlamentario criticó: “Me incomoda que los médicos de patología forense se están prestando al jueguito de la Policía”.
Coincidentemente, hace dos días el comisionado mayor Juan Manuel Chávez, jefe de la Policía local, adelantó que “conocimos de la muerte súbita de la víctima”.
Herrera transmitió a LA PRENSA que, según lo que le confió a él la mamá del fallecido, Verónica del Socorro Balladares, los otros detenidos le confiaron a ella que su hijo “fue cargado a patadas con lujo de extrema violencia por la Policía, es más, dan el nombre los familiares”.
A su vez, señaló, que los detenidos le confiaron a los familiares que ellos pedían a los policías que ya no golpearan a Flores, porque iba inconsciente desde que iba en la patrulla.
Según el parlamentario, Flores murió en las celdas policiales y luego las autoridades “hicieron la pantomima de llevarlo al hospital ya muerto y (luego) dan un diagnóstico de muerte súbita”.
Preocupa violencia policial
El parlamentario criticó que en los últimos siete meses en Madriz han muerto cuatro personas en circunstancias todavía no esclarecidas por las autoridades y cuyos familiares señalan a policías y cuyos casos están en la impunidad.
Mencionó Herrera que el último caso por el cual recibió denuncia fue el de Alfredo Cruz, aparentemente muerto el 30 de mayo en el sector de El Espino, de un disparo efectuado por un agente policial, según sus familiares.
Recordó el caso de Kevin Bautista López, de 16 años, muerto el 5 de noviembre del año pasado, tras la protesta de los taxistas.
Recordó que en ese caso la Policía alegó que el muchacho había muerto de una pedrada, pero la gorra del muchacho mostró lo contrario, pues presentaba una perforación por arma de fuego.
Tras una denuncia, las autoridades prometieron formar una comisión investigadora y a la fecha, después de más de siete meses, desconocen los resultados de la prueba de balística.
A este caso le agregó la muerte de Efrén Asunción Herrera Lagos, de 24 años, ocurrido el 27 de enero de 2015, en la comunidad de Santa Teresa, a dos kilómetros de Somoto.
Antecedente grave
Hay otros casos graves en los que se ha visto envuelta la Policía y que resiente a la población, dice diputado Armando Herrera.
El 9 de octubre de 2011 “ametrallaron a la población de San Juan de Río Coco, por el simple hecho de pedir sus cédulas”.
Igualmente recordó que hubo policías de esa delegación que se vieron involucrados en el múltiple crimen de El Carrizo.
Según el parlamentario, estos hechos revelan que por parte de la Policía en ese departamento ha habido “exceso de fuerza y falta de control”.
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