Para los hijos la presencia paterna en el hogar es una necesitad vital. Los niños ven en su padre una figura heroica. El padre es una figura sensible a las necesidades emocionales de sus hijos: los comprende y tiene autoridad, basada en el respeto y el amor.
El heroísmo de papá consiste en ayudar a los hijos a descubrir su identidad; identidad varonil, en los niños y a afirmar su identidad femenina, en las niñas. Un padre es héroe, porque es ejemplo de fortaleza, resolución de problemas y protección familiar. El siquiatra Aquilino Polaino-Lorente explica la función heroica del padre, diciendo que “el vínculo padre-hijo le da confianza en sí mismo, elemento clave en el que se apoya toda su autoestima. El hijo, tras la exigencia del padre —que siempre debe ser exigencia amorosa— descubre que puede hacer más de lo que hace, que alguien confía en él y espera algo de él. Se siente valioso, pues si no lo fuera, su padre no le pediría nada”.
Sin embargo, en el ambiente familiar se suele escuchar a los niños decir: “Mi papá no puede venir a reuniones porque está ocupado”, “llega a casa cuando estoy dormido”. Este tipo de frases y otras, reflejan que aunque muchos niños viven con papá en el mismo techo, el héroe está ausente.
Actualmente, vemos grandes crisis en los hogares que dejan como consecuencia la fracción definitiva de la familia, padres divorciados o padres ocupados en su crecimiento económico que sacrifican su rol de héroe en casa. No podemos seguir ignorando que antes que cualquier otra ocupación, nuestros hijos nos necesitan.
Podremos adquirir grandes ocupaciones y grandiosas posiciones en la sociedad, en la empresa o en el negocio, pero eso puede cambiar en cualquier momento. Un día, dejará de ser el gerente, en el negocio otro ocupará su lugar, pero en casa, nadie puede sustituir su lugar como héroe o como papá. No olvidemos, los hijos necesitan un héroe que seguir. De qué sirve ser un gran hombre de éxito, si en el hogar no se tiene un lugar.
¿Qué sucede en casa cuando el héroe está ausente? Esta pregunta ha sido contestada muchas veces en encuentros y seminarios que como organización impartimos, y el psicólogo Adolfo Manzanares nos explica que un niño que tiene un padre ausente presenta conductas agresivas, insomnio, angustia de perder a la madre y temores.
Las consecuencias negativas van más allá, porque la ausencia del padre provoca en los hijos sentirse desprotegidos, solos, sin amor y carentes de un modelo masculino para los varones. Además, es grave, pero la ausencia del padre en casa hace vulnerables a los hijos a cometer actos delictivos y de prostitución, consumo de drogas y fracaso escolar.
No puedo afirmar que convertirse en el héroe de la casa es un asunto fácil, pero con instrucción y principios cristianos podemos alcanzarlo. En este mes que celebramos a papá, animémonos a ser mejores cada día, a reconocer que es en Dios que podemos refugiarnos para convertirnos en el padre que nuestros hijos necesitan. Guardemos en nuestro corazón el ejemplo de padre amoroso y misericordioso que es nuestro Padre Celestial para con nosotros sus hijos. Nuestro Dios, es un padre que siempre está pendiente de sus hijos, nos ama y perdona hasta el final, pero también nos corrige con amor. Y recuerda que antes de cualquier ocupación o profesión, eres papá.
El autor es Presidente Asociación Cristiana Jesús está Vivo.
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