Varios exgobernadores de Puerto Rico y otros dirigentes políticos reclamaron hoy en la Cámara de Representantes de EE.UU. la revisión del estatus político de Puerto Rico, algo que en su opinión ayudaría a superar la crisis financiera que atraviesa.
Un subcomité de la Cámara de Representantes examinó este miércoles la crisis de Puerto Rico y su relación con el estatus político, y para ello escuchó los testimonios de autoridades locales, con la acusada ausencia del gobernador Alejandro García Padilla, pese a encontrarse en EE.UU.
La audiencia fue organizada por el Subcomité de Asuntos Insulares, Indígenas y de los Nativos de Alaska de la Cámara de Representantes y fue la primera ocasión que se trató el caso de Puerto Rico desde que el Partido Republicano tomó control de la Cámara baja en Washington.
En la cita depusieron los exgobernadores Carlos Romero Barceló y Luis Fortuño, ambos del opositor Partido Nuevo Progresista (PNP) y partidarios de la anexión de Puerto Rico a EE.UU. como un estado más; así como Aníbal Acevedo Vilá, del partido gobernante y defensor de la definición de una «nueva relación soberana» con Washington.
Romero Barceló sostuvo que los estadistas «están cansados y molestos» de pedir al Congreso los mismos derechos políticos que tienen los estadounidenses para los puertorriqueños, que comparten moneda y pasaporte.
En respuesta, el congresista Don Young, quien respalda que Puerto Rico se convierta en el estado 51 de EE.UU. y que presidía la vista de hoy, advirtió que existe la «posibilidad de una revolución en Puerto Rico por falta de derechos».
Puerto Rico es desde 1952 un Estado Libre Asociado a EE.UU., un estatus defendido por el gobernante Partido Popular Democrático (PPD) y que permite un alto grado de autonomía, pero reserva a Washington áreas como defensa, relaciones exteriores o fronteras.
Pese a la multimillonaria transferencia anual de fondos por parte de EE.UU., el territorio arrastra una deuda de más de 72.000 millones de dólares y casi una década en recesión.
«Nos tenemos que sentar a negociar una nueva relación económica», afirmó Acevedo Vilá, quien durante su Administración (2005-2009) tuvo que paralizar los trabajos de algunas agencias públicas para ahorrar millones de dólares.
Fortuño también abogó por la anexión de Puerto Rico a EE.UU. y recordó que en 2012 se realizó un controvertido referéndum en el que, según él, «se mató el mito de que los puertorriqueños no quieren ser un estado».
Aunque se había contado con su participación, el actual gobernador finalmente no asistió y fue el secretario de Justicia, César Miranda, quien compareció en nombre del Gobierno para reclamar a Washington la aprobación de varias medidas fiscales que en su opinión ayudarán a Puerto Rico a mejorar su peligrosa situación financiera.
Entre ellas, citó la enmienda de la Ley federal de Quiebras para que Puerto Rico sea tratado como estado más, lo que le permitiría que sus empresas públicas pudieran declarar una suspensión de pagos amparadas por la protección que confiere su Capítulo 9.
Fortuño también dedicó parte de su intervención a reclamar la aprobación de esta medida, que, según dijo, garantizaría un proceso ordenado para la gestión de la deuda de las entidades públicas de la isla.
Igualmente, Miranda mencionó la solicitud de que se exima a Puerto Rico de tener que cumplir las leyes de cabotaje, que le obligan a importarlo todo a través de barcos estadounidenses, lo que encarece enormemente el proceso.
También se refirió a revisar partidas relacionadas con la financiación de programas federales de salud y con impuestos a las empresas extranjeras.
Por su parte, el represente de Puerto Rico en Washington y líder del opositor PNP, Pedro Pierluisi, insistió en que el estatus actual es «intolerable» por el trato desigual que confiere a los puertorriqueños frente a resto de los ciudadanos estadounidenses y es el «principal causante» de la crisis.
En la audiencia también participó el líder independentista Rubén Berríos, quien dijo que la economía de Puerto Rico «continúa en franca contracción», un proceso que comenzó en 2006, a diferencia de la de EE.UU., que «ha estado creciendo» desde el primer trimestre de 2009.
«Este desfase entre Puerto Rico y EE.UU. hace patente el hecho de que el agotamiento de la economía de nuestro país no es un fenómeno cíclico o pasajero sino que, como han señalado tantos economistas, es un problema estructural e institucional», afirmó Berríos.