“Oye, Reggie (Jackson), veo que tu swing está lento”, le comentó un compañero de equipo al entonces feroz artillero de los Yanquis, mientras batallaba con una mala racha que lo tenía cercado.
“No es mi swing”, ripostó Jackson. “Es mi mente”. Y ciertamente, cuando la mente no está bien importa poco lo demás, aunque a menudo se salta a la mecánica cuando algo no funciona en el juego.
La mayoría de los deportes se practican con las manos y los pies, pero comienzan en la cabeza, cuando se fija una meta se define una estrategia y se impone una disciplina para realizarla.
Este método se ha establecido en la Selección Nacional de Futbol, donde se ha priorizado el acondicionamiento físico y el pulimento técnico y táctico, pero también se ha atendido la mente.
Henry Duarte ha hecho un equipo y los muchachos han entendido que equipo es algo más que estar todos vestidos del mismo color. Es patear hacia un mismo lado, pero sobre todo, mirar hacia un mismo objetivo.
La idea no es decir que de un día para otro se dispone de un club sólido y con grandes pretensiones. No, el propósito es reconocer esfuerzos y resultados de un grupo que cree en ellos mismos.
Está claro que Anguila y Surinam son equipos anecdóticos, pero antes, ni a ellos se les ganaba, lo que indica que se está avanzando poco a poco, pero se camina sobre la ruta correcta.
Ahora viene una fase más difícil en las eliminatorias. Los muchachos están pisando un terreno inédito. Pero estoy seguro de que no saldrán en desbandada. Estos tipos creen que pueden.
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