Un soldado iraquí sostiene un lanzagranadas RPG en una operación militar en un barracón cerca de la localidad de Ramadi, arrebatada al Ejército por los yihadistas el 17 de mayo en una operación relámpago. LA PRENSA/EFE/ALAA AL-SHEMAREE

Irak, un año en medio de guerra

Un año después del comienzo de la ofensiva del Estado Islámico (EI), Irak se ha convertido en una nación arrasada, sin esperanza de salir rápidamente del círculo vicioso de violencia, tensiones confesionales y tragedias humanitarias.

Un año después del comienzo de la ofensiva del Estado Islámico (EI), Irak se ha convertido en una nación arrasada, sin esperanza de salir rápidamente del círculo vicioso de violencia, tensiones confesionales y tragedias humanitarias.

Las fronteras, las relaciones de fuerza y los equilibrios demográficos se han visto alterados por este conflicto, que ha revelado que Irak no es ni el país estable ni el aliado sólido que Estados Unidos esperaba haber dejado atrás en 2011.

El 9 de junio de 2014, los combatientes de una organización denominada Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) avanzaron por un tercio del territorio, principalmente en el oeste y el norte. Les bastaron 24 horas para tomar el control de Mosul, la segunda ciudad del país, a pesar de su clara inferioridad numérica.

Durante un tiempo, también amenazaron Bagdad. Rebautizado “Estado Islámico”, el grupo yihadista proclamó menos de un mes después un “califato” en los extensos territorios que controla a caballo entre Siria e Irak. Desde entonces, los yihadistas se han distinguido por sus atrocidades, decapitando, crucificando, ejecutando en masa o sometiendo a esclavitud sexual a centenares de mujeres yazidíes, una minoría religiosa del noroeste de Irak.

EE. UU. invocó estos horrores, calificados de tentativa de “genocidio” por la ONU, para justificar sus bombardeos aéreos contra el EI. Una coalición internacional se desplazó sobre el terreno, extendió sus operaciones antiyihadistas a Siria y envió consejeros militares a Irak. La guerra contra el EI había comenzado.

DESORDEN TOTAL

Pero tras cuatro mil bombardeos, que han abatido a más de diez mil yihadistas según la coalición, y de combates terrestres dirigidos por las fuerzas de seguridad con la ayuda de peshmergas kurdos (las fuerzas armadas de la región kurda iraquí), milicias chiitas y tribus sunitas, el EI no parece estar muy debilitado.

El EI aprovechó el resentimiento acumulado contra el poder chiita de Bagdad para avanzar por los territorios sunitas con el consentimiento de los habitantes. Para recuperar terreno, Bagdad tuvo que apoyarse en milicias chiitas apoyadas por Irán, algunas de las cuales participaron en el pasado en enfrentamientos motivados por razones confesionales.

Si bien estas milicias han probado que son un aporte esencial, permitiendo la recuperación de Tikrit, siguen siendo la espina clavada del Gobierno, que no consigue controlarlas plenamente.

Los desplazamientos masivos de población han modificado el equilibrio demográfico de Irak. Entre los tres millones de desplazados, numerosos árabes sunitas han llegado a regiones chiitas y kurdas, lo que podría convertirse en una fuente de tensiones confesionales.

Irak está devastado y las arcas vacías, por lo que el Gobierno no puede financiar las obras de reconstrucción necesarias para apaciguar la ira de la población. Además, el EI ha destruido sitios arqueológicos de renombre como Nimrod y Hatra y ha recurrido al saqueo de antigüedades para financiar sus operaciones.

El Gobierno respondió modestamente, reabriendo el museo de Bagdad, saqueado en 2003 durante la invasión estadounidense.

Internacionales crisis guerra Irak violencia archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí