Siete advertencias sobre la nueva política cubana de Obama

La primera es que el gobierno de los hermanos Castro mantiene en el 2015 exactamente la misma visión de Estados Unidos (EE.UU.) que tenía cuando los guerrilleros llegaron al poder en enero de 1959.

La primera es que el gobierno de los hermanos Castro mantiene en el 2015 exactamente la misma visión de Estados Unidos (EE.UU.) que tenía cuando los guerrilleros llegaron al poder en enero de 1959.

Para ellos el enorme y poderoso vecino, y sus supuestas prácticas depredadoras en el terreno económico, están en la raíz de los problemas fundamentales de la humanidad.

La segunda es que ese régimen, absolutamente coherente con sus creencias, continuará tratando de afectar negativamente a Estados Unidos en todas las instancias que se presenten.

Ayer se colocó bajo el paraguas soviético. En la etapa postsoviética, echó las bases del Foro de Sao Paulo y luego del circuito conocido como el Socialismo del Siglo XXI. Hoy se alía a Irán y ya se apunta al bando chino-ruso en esta nueva Guerra Fría que está gestando.

Para los Castro, el antiamericanismo es una cruzada moral a la que no van a renunciar nunca.

La tercera es que no existe en la dictadura cubana la menor intención de comenzar un proceso de liberalización que permita el pluralismo político o las libertades, tal y como se conocen entre las naciones más desarrolladas del planeta.

Los demócratas de la oposición se toleran mientras sus movimientos y comunicaciones estén regulados y vigilados por la policía política.

La cuarta es que el sistema económico que está erigiendo Raúl Castro no ha sido concebido para que florezca la sociedad civil. Esa que un día, mágicamente, derrocará la dictadura, sino que es un modelo de Capitalismo Militar de Estado (CME), cuya columna vertebral es el ejército y el Ministerio del Interior, instituciones que controlan la mayor parte del aparato productivo del país.

Dentro de ese esquema, como se deduce de las palabras del economista oficial Juan Triana Cordoví, el Estado (en realidad, el sector militar) se reserva el manejo y explotación de las 2,500 empresas medianas y grandes del país, dejándoles a los cuentapropistas un sinfín de actividades menores para no tener que sostenerlos.

La quinta es que el régimen de los Castro no tiene el menor interés en propiciar el enriquecimiento de los empresarios extranjeros. Desprecian el ánimo de lucro de los capitalistas, aunque ellos mismos, de alguna manera, lo practiquen discretamente.

Las inversiones del exterior serán bienvenidas solo y únicamente cuando contribuyan a fortalecer el Capitalismo Militar de Estado que están forjando.

Si alguien piensa que ese régimen permitirá el surgimiento y crecimiento de un tejido empresarial independiente, es porque no se ha tomado el trabajo de estudiar los textos y discursos de los propios personeros del régimen, y ni siquiera de examinar la conducta que exhiben.

Es obvio que la prioridad de los Castro es mantener el poder y no desarrollar un vigoroso tejido empresarial que saque a los cubanos de la miseria. Para explicar esas carencias han desarrollado la coartada de la austeridad revolucionaria y la crítica al consumismo (el gusto por la “pacotilla”) como una forma heroica de afrontar la pobreza.

La sexta advertencia consiste en que, ante este cuadro deprimente de atropellos e insistencia en los disparates de siempre, la renuncia de Washington al containment y su sustitución por el engagement, más cancelar el objetivo de tratar de propiciar el cambio de régimen, como dijo Obama en Panamá, es una peligrosa e irresponsable ligereza que perjudicará a Estados Unidos, alentará a sus enemigos, descorazonará a sus aliados y afectará muy negativamente a los cubanos que desean libertades, democracia real y terminar con la miseria.

¿Qué sentido tiene que EE.UU. —y con él la Iglesia católica— contribuya al fortalecimiento de un Capitalismo Militar de Estado, enemigo de las libertades, incluidas las económicas, violador de los Derechos Humanos, que perpetúa en el poder a una dictadura colectivista que ha destrozado a Cuba y hoy contribuye a destruir a Venezuela porque no puede enseñar otra cosa que lo que ha hecho durante 56 años?

La séptima advertencia es que nunca la oposición democrática ha sido más frágil ni ha estado más desprotegida. Nunca ha estado más sola.

¿Por qué nadie va a tomarla en cuenta si EE.UU. ha renunciado al cambio de régimen y está dispuesto a aceptar a la dictadura cubana sin exigirle nada a cambio?

¿Qué argumento tienen los asustados reformistas del régimen para reclamar sotto voce cambios políticos y económicos si nadie se los exige al gobierno de los Castro?

En suma, ha sido un grave error de Obama separarse de la política seguida por los diez presidentes, demócratas y republicanos, que lo precedieron en la Casa Blanca.

Uno no puede decretar que su enemigo súbitamente se ha convertido en su amigo y ha comenzado a pensar como a uno le conviene.

No se trata de criticar a Obama por haber ensayado una política nueva. El problema es que es una política mala.

No se puede ignorar la realidad sin pagar por ello un alto precio. Lo triste es que lo abonaremos los cubanos.

El autor es periodista y escritor. Su último libro es la novela Tiempo de Canallas . ©FIRMAS PRESS. “Estas siete advertencias” son el final de una conferencia pronunciada en Miami, en el Interamerican Institute for Democracy el pasado 4 de junio.

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Prohibido olvidar
    Hace 11 años

    El negrito Obama desciende de esclavos negros y eso limita el alcance de su pensamiento. Es como el canciller inglès Chamberlain, de quièn Churchill despuès de su encuentro con Hitler dijo: El canciller al arrodillarse ante Hitler, pretende evitar la guerra a costa de la humillaciòn del orgullo inglès. Al final la humillaciòn no evitara la guerra…y asi sucediò. Pobre Obama y pobres cubiches, todavia falta que mucha sangre pase debajo del puente.

  2. Juan Perez el Inc.
    Hace 11 años

    Bueno, si Obama esta equivocado cual seria la solucion mi querido escritor? Criticar esta bien pero tambien opine sobre posibles soluciones, ya que ud. asegura que la nueva politica no hara el cambio que usted a su modo desea.

  3. Nica-chon
    Hace 11 años

    Es indiscutible que el señor Montaner es una persona pofundamente conocedor del caso cubano, pero es muy extraño que no reconozca la habilidad política de los hermanos Castro. ¿Se le olvida que el gobierno de USA, financió y apoyó la famosa invación de Bahia de Cochinos, y que ese fracaso fortaleció al gobierno cubano? Fidel Castro supo aprovachar esa situación y se conviertió en una figura mundial. ¿Qué le queda al gobierno de Obama? Seguir adelante. Business are business

  4. Reaccionario
    Hace 11 años

    la dictadura castrista solo pide y pide, pero NO OTORGAN espacios pa desarrollar los DERECHOS HUMANOS por primera vez desde 1959, cuando los derechos humanos fueron abolidos por la dictadura castrista que llevo al PAREDON a 150,000 CUBANOS, y mas de 50,000 que han muerto al tratar de huir de ALCATRAZ castrolandia, la dictadura solo pide, pero ellos los dictadores castros no quieren CAMBIAR, entonces en que quedamos

  5. Fe de roca
    Hace 11 años

    Señor Montaner,
    Cual seria su plan Diplomatico alternativo al del Presidente Obama?.
    Dejaria que el pueblo Cubano siga su misma desgracia actual

  6. Obsevador
    Hace 11 años

    La guerra nunca logra la paz. Por qué no confiar que la paz si pueda detener la guerra.Pienso no en la guerra armada sino en la guerra de conceptos y de políticas que enfrentan las naciones. Es posible que en el corto plazo las medidas de Obama parezcan equivocadas. Más no así, en el mediano o largo plazo.Los pueblos sólo cambian con el ejemplo. Si los cubanos se ven hoy en el espejo de la miseria, posiblemnete mañana se verán en el de la riqueza y la prosperidad.Confío que así sea.

  7. jacobo
    Hace 11 años

    Este articulo se puede aplicar a Nicaragua donde existe un Capitalismo Militar de Estado aparentemente aliado con las empresas privadas que viven con la soga al cuello porque creen que «son amigos» del gobierno.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí