En muchas ocasiones, principalmente cuando se dan manifestaciones de protesta en las que participan organismos de la sociedad civil y partidos políticos de oposición, por lo general los primeros hacen un gran esfuerzo por separarse de los segundos como si estos últimos tuvieran lepra.
El último caso me ha llamado mucho la atención porque unas organizaciones de la sociedad civil anunciaron que realizarán sus protestas en demanda de elecciones libres y transparentes en días diferentes a los que la realizan los partidos políticos, encabezados por el Partido Liberal Independiente (PLI).
Primero considero bastante tonto dividir una manifestación a la que escasamente un par de docenas de personas tienen el valor de llegar.
Pero mi punto de fondo es que todas estas organizaciones que se forman con el fin de impulsar un cambio político en Nicaragua en realidad deberían trabajar en coordinación con la verdadera oposición —que, si ponemos el hígado a un lado— debemos admitir que es representada por el PLI y el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), pues lo han demostrado con hechos.
Uno puede comprender que las personas que participan en organizaciones que proponen cambios políticos no quieran verse identificadas con los políticos de los partidos por el gran desprestigio que tiene en Nicaragua —y en el mundo— el simple hecho de tener vida político-partidaria. Ese desprestigio no es infundado, estemos claros, en muchos casos es “bien ganado”,
Sin embargo, tampoco creo conveniente, ni una estrategia efectiva, que personas que quieran participar en política se cubran bajo el manto de “sociedad civil” para que la mala fama de los partidos políticos no los manche.
Tomemos el caso de esta última demanda que hacen frente al Consejo Supremo Electoral. La demandas por cambios que garanticen elecciones limpias, libres y con resultados constatables no es solo un anhelo del pequeño grupo que tiene el valor de plantarse allí semana tras semana. Estoy seguro de que es algo que le interesa a la mayoría de los ciudadanos.
Ahora supongamos que esa demanda creciera, llegara a tomar tal momentum que la presión llega a forzar al régimen a realizar todos o al menos algunos de los cambios que se exigen. ¿Quiénes saldrían beneficiados directamente sino los partidos políticos que son los que pueden participar en una contienda electoral?
Entonces la exigencia de las personas que desde la sociedad civil demandan que los partidos no les “roben cámara” no tiene ningún sentido. Y uno tiene que concluir que, o no saben lo que están pidiendo o en realidad no son sociedad civil sino que su fin es crear un partido político que pueda participar en elecciones con las nuevas condiciones.
Eso para nada es ilegítimo. Es más, debido a la gran desconfianza que inspiran para muchos los políticos, pues es correcto que nuevas personas entren a jugar con sus propias propuestas, pero eso se debe decir con toda claridad. Si las intenciones son buenas, honestas y lo que se desea es que la sociedad se desarrolle económicamente en libertad, entonces no hay que tener temor en dejarlo claro. No es pecado ser político, ni es garantía de pureza ser de la sociedad civil.
Es más, todos los ciudadanos tienen el derecho y el deber de participar en política, y la política se hace desde los partidos políticos, no se debe tener miedo a eso.
Claro, mucha gente desconfía de los políticos, pero esa desconfianza solo irá desapareciendo cuando las personas que quieren hacer las cosas bien desplacen a las personas que están en política solo para vivir de esta y para lucrarse.
Yo creo que dentro de los partidos políticos de oposición —dentro del PLI y del MRS— hay mucha gente que quiere hacer las cosas bien. Igualmente creo que dentro de los organismos de la sociedad civil que impulsan cambios políticos hay gente que quiere hacer las cosas bien. Pero no es haciendo las cosas por separado que lo van a lograr, sino más bien trabajando juntos y complementando sus estrategias para alcanzar las mismas metas.
Sinvergüenzas siempre habrá. En los partidos, en los organismos de la sociedad civil y en cualquier actividad humana; pero los que quieran hacer las cosas bien deben trabajar juntos y por los resultados sabrán si el que está al lado es alguien que quiere una mejor Nicaragua o que solamente quiere mejorar su bolsillo.
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